La noticia cayó como una bomba en la Comunitat Valenciana. Y al contrario de la estrategia seguida otras veces, Francisco Camps dio explicaciones inmediatas en un acto público. Como ya había dicho cuando el Tribunal Supremo envió la causa de los trajes al Tribunal Superior de Valencia, afirmó que todo es «un montaje, de una terrible falsedad, que acabará en nada» porque «no hay absolutamente nada».
Camps recordó que en sus ocho años de mandato su Gobierno ha adjudicado contratos y gestionado «más de 16.000 millones de euros» y en este caso, se está hablando «de 80 contratos en seis años» y de una «pretendida financiación» irregular del PP valenciano que se ha «demostrado sindicada y fiscalizada». «Seguiré dándoles todas las explicaciones que quieran; no hay nada que ocultar ni esconder», manifestó el jefe del Ejecutivo valenciano, que insistió en que se trata de un «proceso [judicial] mediático».
Añadió que «lo de hoy ya ha venido por aquí y ya ha sido varias veces rechazado», puesto que «es la tercera vez que, en algunos de los casos, en año y poco tiempo, viene a Valencia» parte de la causa. «Primero lo trajo la policía, luego el Partido Socialista, hoy lo trae la Fiscalía y las anteriores veces fue rechazado», aseveró. Explicó que en «el propio proceso anterior, exactamente igual, fueron rechazadas tantas veces como se intentó por parte de algunas acusaciones que se incluyesen estos papeles y estas cuestiones». «Imagino que lo volverá a ser porque nada ha cambiado en estos meses; no hay un solo papel nuevo, un informe nuevo y los informes de las oficinas de auxilio judicial están rechazados por el Tribunal Supremo», ya que la Agencia Tributaria «está al servicio del Gobierno».
También emplazó a quienes están instigando «el acoso», en alusión a los socialistas valencianos, a dimitir una vez que el juicio concluya y «se demuestre que todo esto no es cierto».