Ni progresistas ni conservadores, otro fracaso del tribunal

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID/LA VOZ.

ESPAÑA

Nuevo fiasco del Constitucional, que sigue mostrándose incapaz de consensuar una sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, la más importante de su historia, casi cuatro años después de que el PP lo recurriera. Ni por la vía blanda, que no tocaba aspectos fundamentales, de la progresista Elisa Pérez Vera, cuyo quinto borrador fue rechazado hace apenas un mes, ni por la intermedia y más restrictiva del conservador Guillermo Jiménez se ha podido pactar un fallo. Ahora será la propia presidenta quien se encargue de la ponencia en un último y desesperado intento de salvar los muebles.

Jiménez tuvo que retirar su texto sin pasarlo a votación, a pesar de que había elaborado hasta cuatro borradores distintos, con nulos resultados.

El proyecto de resolución de Pérez Vera proponía declarar inconstitucionales 15 artículos e interpretar otros 24, pero solo recibió el respaldo de tres magistrados progresistas -Casas, Pérez Vera y Gay-, ya que Manuel Aragón, a pesar de haber sido nombrado a propuesta del Gobierno de Zapatero, votó en contra. El escollo que a la postre resultó insalvable fue la interpretación del término «nación», que figura en el preámbulo, y los «símbolos nacionales» del artículo 8. La ponencia explicaba que esa referencia a la «nación» no tenía valor jurídico y que los «símbolos nacionales» se referían exclusivamente a la «nacionalidad» de Cataluña, «dentro de la indisoluble unidad de España». Aragón se plantó al exigir que esas precisiones figuraran en el fallo y no solo en los fundamentos jurídicos de la sentencia.

La propuesta progresista anulaba también el carácter preferente de la lengua catalana y la creación del Consejo de Justicia de Cataluña como «órgano de gobierno del poder judicial» en la comunidad. En general, era una sentencia asumible y, en todo caso, la menos restrictiva posible, dada la composición del tribunal.

Guillermo Jiménez forma parte junto con Aragón y Ramón Rodríguez Arribas -la llamada «terna de la Maestranza», porque fueron fotografiados juntos asistiendo a una corrida en la plaza de toros de Sevilla- de un bloque intermedio o bisagra entre los progresistas y los conservadores más duros. Estos últimos -Javier Delgado, Vicente Conde y Jorge Rodríguez Zapata- son partidarios de laminar prácticamente el Estatuto catalán, ya que consideran inconstitucionales la mayoría de los 114 artículos y 12 disposiciones impugnadas por el PP.

Jiménez endurecía notablemente la sentencia y anulaba más de 20 preceptos, un 50% más que la elaborada por Pérez Vera. Traspasaba la línea roja del bloque progresista.