El presidente del Congreso, José Bono, dijo ayer que «no hay que creer en los jueces», porque «se cree en Dios, al que no se ve», y comentó que «a los jueces les pasa como a los dentistas, que cuando sacan una muela que no es la que duele, hay que decir al vecino que no vaya a ese dentista». Bono respondió así a la pregunta de si se está rompiendo el espíritu de la transición tras acrecentarse las críticas entre la derecha y la izquierda después de que el Tribunal Supremo decidiese juzgar a Baltasar Garzón por su intento de investigar los crímenes del franquismo.
Según Bono, a veces da la impresión de que la «economía necesita gasolina, pero nuestra convivencia no», y señaló que «ha costado mucho construir la democracia para que el insulto, la descalificación y la falta de sentido común se apoderen de nosotros». Añadió que «para tener un futuro amable es necesario un presente amable y a veces da la impresión de que nuestra economía necesita gasolina, pero nuestra convivencia no».
Tras señalar que no desea «el mal a nadie y mucho menos a un amigo», en referencia a Garzón, comentó que el Supremo es el que «tiene que tomar la decisión» respecto al juez y se deben «respetar las decisiones que se tomen», pero, precisó, «es muy bueno que los tribunales se hagan respetar utilizando el sentido común».