También el PSOE se opone a renovar ahora el Tribunal Constitucional

Zapatero reclama a los socialistas catalanes «responsabilidad y respeto a las instituciones»

?C. Reino

El revuelo causado en Cataluña por el último desacuerdo en el Tribunal Constitucional ha vuelto a tensar la cuerda de la siempre difícil relación entre José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente de la Generalitat, José Montilla. Si este exigió el pasado viernes al jefe del Ejecutivo que impulse, sin más demora, la renovación del máximo intérprete de la Carta Magna, Zapatero reclamó ayer a la ejecutiva de su partido «responsabilidad y respeto hacia las instituciones».

Zapatero se declaró ayer, según fuentes de la reunión del órgano socialista, atado de pies y manos. «No podemos hacer nada porque, aunque alguno no os lo creáis, así funciona la democracia», ironizó ante el portavoz del PSC, Miquel Iceta, y el resto de la directiva. La renuncia del PSOE a cambiar a los magistrados cuyo mandato ya expiró fue consecuencia de una maniobra del PP. Los nombramientos de los cuatro miembros del Constitucional que deben sustituir a los que, en teoría, ya acabaron su mandato corresponde al Senado, a propuesta de las comunidades autónomas. Los socialistas hicieron propuestas diversas en cada comunidad, los populares, en cambio, presentaron dos únicos candidatos, que resultaron inaceptables para el PSOE: el ex presidente del Poder Judicial, Francisco José Hernando, y el ex portavoz de esa institución, Enrique López, ambos muy beligerantes contra el Gobierno.

La secretaria de Organización del partido, Leire Pajín, hizo todo tipo de equilibrios tras la reunión de la ejecutiva para evitar que, de sus palabras, cupiera interpretar un enfrentamiento con el partido hermano, pero insistió: «Para nosotros, el Tribunal Constitucional sigue siendo legítimo». Su jefe inmediato, el vicesecretario general, José Blanco, se anduvo con menos miramientos al reconocer, en declaraciones hechas a una emisora de radio, que comparte el planteamiento de Mariano Rajoy de que «en medio del partido no se deben cambiar las reglas del juego».

Y es eso lo que indigna al PSC. Según fuentes de la reunión, Iceta admitió que los populares han puesto las cosas difíciles, pero insistió al presidente del Gobierno en que «hay que presionar».

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