El cerco judicial a Matas y el próximo levantamiento del secreto del caso Gürtel lo ponen a la defensiva cuando disfrutaba de su mejor momento desde el 2004, según los sondeos
02 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.«Yo no dimitiría, porque yo no lo he hecho». La respuesta de Mariano Rajoy cuando se le pregunta qué haría si se demostrara que hubo financiación ilegal en el PP encierra su peculiar filosofía sobre las responsabilidades políticas. Pero también su estrategia para blindarse ante cualquier condena. El estallido del caso judicial contra el ex presidente balear Jaume Matas y el inminente levantamiento del secreto del sumario del caso Gürtel van a poner muy pronto a prueba esa hoja de ruta.
El sobreseimiento de la causa por cohecho contra Francisco Camps había situado a Rajoy en su mejor momento político, según los sondeos, desde que perdió las elecciones generales en el 2004. Con una crisis económica cuyos brotes verdes se resisten a florecer y un Gobierno dividido, el panorama político parecía cómodo para los populares hasta las municipales del 2011. Pero a la vuelta de Semana Santa las cosas se le van a complicar a Rajoy. Y mucho.
Además de firmar un auto de prisión que deja casi sentenciado a Matas, el juez José Castro anuncia que hay partes de la investigación que no han hecho más que empezar. Y algunas de ellas apuntan a la financiación irregular del PP. Esa larga investigación garantiza meses de portadas en los medios con nuevas revelaciones que afectarán muy negativamente a Rajoy. Y muy posiblemente, la aparición de nuevos imputados que pueden conducir otra vez a las puertas de Génova. Al contrario de lo que hizo con Camps, hace mucho que Rajoy soltó amarras con Matas. Sabía que era una bomba a punto de estallar. De ahí su invitación a que demuestre su inocencia «si puede».
Génova no espera novedades
Pero el ex presidente balear no es su único problema a la vista. Los más de 50.000 folios del sumario del caso Gürtel que es posible que se hagan públicos el lunes si se levanta el secreto del sumario que instruye el juez Antonio Pedreira en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid garantizan también al PP un largo calvario judicial y mediático. En Génova aseguran que no esperan grandes escándalos nuevos. Lo más delicado que queda por conocer afecta, según estas fuentes, al PP de Madrid, lo que debilitaría a Esperanza Aguirre, la mayor rival de Rajoy en el partido.
Pero será difícil que ese panorama optimista se cumpla. Hasta ahora solo se ha hecho público un tercio del sumario. Y esa parte, presumiblemente la menos delicada para el PP, ha bastado para destrozar la imagen de un presidente autonómico como Francisco Camps; expulsar del partido al secretario general del PP de la Comunidad Valenciana Ricardo Costa; provocar la dimisión del tesorero Luis Bárcenas; implicar al eurodiputado y destacado dirigente Gerardo Galeote; imputar al diputado Jesús Merino; cesar al consejero de la Comunidad de Madrid Alberto López Viejo y expulsarlo del Grupo Popular junto a otros dos diputados regionales y extender la sospecha de financiación irregular del PP en Madrid, Valencia, Galicia y Castilla y León.
Muchas de esas tramas están solo apuntadas en lo que hasta ahora se conoce del sumario. Pero el levantamiento del secreto puede aportar pruebas definitivas de esos hechos y hacer aflorar a nuevos imputados.
Todo indica que de aquí al verano el juez José Castro, cuyo mordaz auto sobre Matas promete nuevas emociones fuertes, y el juez Pedreira, mucho más discreto, le van a complicar a Rajoy su estrategia de decir que él no fue. Y que, aunque él estaba allí, no se enteró de nada.