La polémica por los toros desata una guerra entre comunidades

El Gobierno madrileño declarará la fiesta bien de interés cultural en respuesta al debate abolicionista en Cataluña


«Los toros son un arte y merece la pena declararlos bien de interés cultural para que estén protegidos». Con estas palabras la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, atizaba ayer la ya de por sí encendida polémica en torno a la fiesta de los toros, que abre ahora la guerra entre las comunidades autónomas. Así, solo un día después de que diera inicio el debate en el Parlamento catalán sobre su posible prohibición en esa comunidad, el Gobierno madrileño se convirtió con esta iniciativa en el primer Ejecutivo autonómico que decide proteger las corridas por medio de la Ley de Patrimonio Histórico Artístico, que establece la posibilidad de declarar bienes de interés cultural los «hechos que reúnan de forma singular y relevante valores propios de las tradiciones y costumbres» de una región. Aunque Aguirre desvinculó la propuesta de su Gobierno del debate que se vive en Cataluña, Ignacio González, vicepresidente regional y presidente del Consejo de Asuntos Taurinos de la Comunidad, aseguró que «es evidente que tiene mucha relación».

González explicó que «existe desde hace tiempo» un debate sobre «la defensa de la fiesta nacional más importante de España», que a partir de ahora quedará salvaguardada en la Comunidad de Madrid. Esta iniciativa implica que los ayuntamientos se comprometen a proteger los valores taurinos, que podrán divulgarse en espacios como escuelas y colegios. «A nadie le puede extrañar, porque la cultura taurina es algo que desde tiempo inmemorial está en la cultura española», dijo Aguirre.

Críticas desde la izquierda

Los portavoces del PSOE e IU en la Asamblea, Maru Menéndez y Gregorio Gordo, desdeñaron la propuesta. Para Gordo, la iniciativa es «un nuevo episodio del oportunismo grosero de Esperanza Aguirre, que prefiere hablar de cualquier cosa que no sea de los problemas reales que tienen los ciudadanos», es decir, «el desempleo y la crisis».

En la misma línea se expresó Menéndez, quien señaló que «en la Comunidad de Madrid no hay ningún debate en relación a los toros. Simplemente Aguirre intenta confrontar con Cataluña, pero me parece un asunto absolutamente irrelevante para las necesidades que tienen hoy en día los ciudadanos madrileños».

La Comunidad de Castilla y León también se manifestó ayer a favor de las corridas y en contra de la discusión en Cataluña. El portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, dijo que el Gobierno castellano-leonés «confía en que el sentido común prevalezca en el Parlamento catalán» para que finalmente «no se prohíban» las corridas de toros en esa comunidad.

Patrimonio mundial

Al tiempo que Madrid hacía el anuncio de su iniciativa, en el Parlamento catalán se celebró el segundo día de ponencias en que los pro y antitaurinos defendieron sus posturas ante la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara. Uno de los ponentes fue el filósofo francés Francis Wolf, que aseguró que los toros «son patrimonio mundial» y no solo de España, y puso énfasis en que prohibir la muerte del toro en las plazas «sería una anomalía biológica» ya que está «hecho para morir en combate».

Por el bando contrario se manifestaron el catedrático de Filosofía del Derecho Francisco Javier de Lucas, quien explicó que el daño que se causa a los toros «es inadmisible» desde un punto de vista jurídico, y el vicepresidente de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia, José Enrique Zaldívar, quien aseveró que aunque las endorfinas que segregan los toros durante el combate pueden resultar analgésicas, «no tienen poderes mágicos y mucho menos pueden equipar el dolor al placer».

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