La primera reunión para el pacto anticrisis solo cosecha escepticismo

Paula de las Heras

ESPAÑA

El PP acusa al Gobierno de abrir «un concurso de ideas» y el PSOE dice que los populares dificultan el acuerdo

26 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Gobierno no contempla la posibilidad de que no haya acuerdo anticrisis, pero el PP cree que José Luis Rodríguez Zapatero solo busca «coartadas» a la «calamitosa situación» de la economía, por lo que ve casi imposible un acuerdo. Y entre los minoritarios cunde el escepticismo. Tras una mañana reunidos en el Palacio de Zurbano pocos avances, más allá de la foto.

Fue la vicepresidenta económica, Elena Salgado, la que más optimista se mostró tras este encuentro a 11 bandas; en contraste, curiosamente, con el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, que abandonó el inmueble del Ministerio de Fomento con una mala impresión. «El PP -alegó- lo está poniendo muy difícil; ha venido con una actitud claramente destructiva, más de lo normal».

La primera queja del portavoz popular de Economía, Cristóbal Montoro, fue que la comisión negociadora integrada por Salgado, el ministro de Fomento, José Blanco, y el de Industria, Miguel Sebastián, no pusiera sobre la mesa más que un índice de asuntos a tratar en encuentros futuros. «El Gobierno ha abierto un concurso de ideas, a estas alturas», reprochó. «Comprendo que la vicepresidenta esté superada por la situación económica, pero entonces debería rectificar».

Lo que hace al Ejecutivo mantener la esperanza es que al menos nadie se ha descolgado de las conversaciones. Al menos, de momento. Incluso el primer partido de la oposición dijo que está dispuesto a «guardarse su escepticismo» hasta que el trío gubernamental presente, el próximo lunes, una propuesta más elaborada. Pero lo cierto es que vistas las posiciones de todos los interlocutores, el acuerdo global parece imposible. Y en este punto coincidieron varios portavoces.

Las diferencias en materia fiscal entre unos y otros pueden acabar convirtiendo la negociación en un diálogo de besugos. El PP y CiU son partidarios de reducir impuestos y, por supuesto, de paralizar la subida del IVA que entrará en vigor a partir de junio; Izquierda Unida reclama un aumento de impuestos con carácter progresivo y entre unos y otros varios grupos admiten, con el Gobierno, que la presión fiscal admite aún actuaciones específicas.

En lo que sí hubo más coincidencias de lo esperado, y además entre actores de diverso color, fue en la petición al Gobierno de que no se deje al margen de las conversaciones la reforma laboral.

Salgado se mantiene en que tanto este asunto como las pensiones quedan excluidos de las conversaciones que se abrirán la semana próxima, lo que para el PP carece de sentido.

El Gobierno se ha comprometido a que el próximo lunes enviará a los grupos parlamentarios un nuevo documento mucho más detallado, en el que cada epígrafe vendrá acompañado de propuestas concretas y será cuantificado económicamente.

La ronda de contactos bilaterales seguirá un orden de mayor a menor. La comisión abre el diálogo con el PP el miércoles a las nueve de la mañana. Le seguirán CiU, dos horas más tarde y, ya después de comer, a eso de las cuatro de la tarde será el turno del PNV. El día acaba con Esquerra Republicana de Catalunya a las 18 horas. El jueves, las conversaciones seguirán con IU y los representantes del Grupo Mixto.