En la causa no aparecen los informes que el juez que sustituyó a Garzón había encargado a la Guardia Civil
23 feb 2010 . Actualizado a las 09:27 h.La Fiscalía de la Audiencia Nacional pidió dar carpetazo a la investigación del chivatazo sin conocer claves del sumario, entre ellas las grabaciones en vídeo del bar Faisán, de Irún, centro de recaudación del denominado impuesto revolucionario de ETA, el día en el que se produjo el soplo policial. Además, según han revelado fuentes de la investigación, ni el ministerio público ni el resto de las acusaciones han tenido acceso a las pesquisas paralelas que el juez sustituto de Baltasar Garzón, Fernando Grande-Marlaska, encargó a la Guardia Civil sobre la delación. De hecho, entre los 8.000 folios de la pieza separada abierta para aclarar la filtración no consta ni un solo informe del instituto armado, a pesar de haber sido judicialmente requerido para intervenir.
Según han reconocido diferentes fuentes de la Audiencia Nacional, cuando, el pasado 1 de octubre, el fiscal Carlos Miguel Bautista firmó su informe en el que pedía a Garzón el archivo de la causa por falta de autor conocido aún no había visto las cintas con las grabaciones del bar del 4 de mayo del 2006, día en el que un desconocido se desplazó al establecimiento hostelero para entregarle al propietario y jefe de la trama de extorsión, Joseba Elosúa, un móvil desde el que un desconocido lo avisó de la inminente operación contra ETA.
Los informes de la Audiencia Nacional revelan que el máster (la grabación completa sin editar) del día de autos se desprecintó el 29 de octubre, en presencia de personal del juzgado de Garzón, del propio Bautista y de abogados de las acusaciones. Ese máster, un deuvedé, recoge lo ocurrido durante todo el día 4 de mayo del 2006 en la puerta principal del Faisán.
Hasta entonces, la Fiscalía solo habría podido visionar una cinta de vídeo que recogía una versión abreviada de lo ocurrido ese día a las puertas del bar. Un resumen de cuatro horas a «cámara muy rápida» en el que, según fuentes judiciales, «era imposible distinguir nada», por su mala calidad y por la velocidad con que transcurrían los hechos. Esa inservible cinta, que no tenía precinto, fue visionada por las partes el 27 de octubre.
En cualquier caso, el máster, explicaron responsables de la investigación, no sirvió de nada, ya que está mutilado. En los momentos en los que supuestamente se produjo el chivatazo a Elosúa, entre las 10.50 y 11.20 horas, hay dos inexplicables saltos (uno de tres minutos y otro de 16 segundos) que hacen imposible saber con seguridad quién entró o salió del bar. Los expertos del propio Cuerpo Nacional de Policía afirman que esos vacíos en las grabaciones se deben a los cambios de cinta en las cámaras. Lo que no han explicado es por qué hay dos cortes y por qué son más prolongados que en otras ocasiones. Tampoco el juez se lo ha preguntado.
Además, en la causa no aparece ni uno solo de los informes que Fernando Grande-Marlaska encargó en mayo del 2006 a la Guardia Civil, al poco de conocer el soplo policial, desvelaron fuentes jurídicas.