La dirección nacional del PP estaba obligada a abrir un expediente a Manuel Cobo por sus ataques a Aguirre. El precedente de Ricardo Costa, suspendido también de militancia por unas declaraciones, impedía que el número dos de Gallardón quedara oficialmente sin sanción. Pero Rajoy estaba también forzado a dar un escarmiento al vicealcalde de Madrid porque son muchos los dirigentes que le han exigido que acabe de una vez con el espectáculo continuo de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón tirándose en público los trastos a la cabeza y utilizando al partido en sus trifulcas internas.
En el comité ejecutivo, fueron varias las voces que se levantaron para criticar el discurso de Cobo. Primero por justificar sus descalificaciones contra Aguirre e insistir en ellas. Y segundo, por confundir la ejecutiva del PP con el comité de derechos y garantías que lo juzgó ayer. El resto de los dirigentes regionales del PP están hartos de Aguirre y Gallardón y así se lo han hecho saber a Rajoy.
De modo que el líder popular estaba obligado a compensar el fuerte varapalo propinado a la presidenta madrileña en su discurso del comité ejecutivo con un tirón de orejas al alcalde por la vía interpuesta de su número dos.
Pero resulta obvio que para Rajoy el verdadero enemigo es Aguirre, y no Gallardón, al que ha descartado de momento como rival e incluso ha elevado a su círculo más íntimo, incluyéndolo en las reuniones más restringidas. Por ello, la apertura de expediente a Cobo apenas tendrá consecuencias, a diferencia de lo ocurrido con Ricardo Costa, cuya carrera política se considera acabada. Es probable que la mano derecha de Gallardón tenga que dejar de ser portavoz en el Ayuntamiento, porque no tendría sentido ser la voz de un partido del que ha sido apartado, pero seguirá como vicealcalde y miembro por tanto del equipo de gobierno del regidor.
La diferencia de trato con Costa es evidente. La dirección del PP impidió a Francisco Camps que incluyera al ex secretario general en su Gobierno. Pero es que con el ex secretario general de los populares valencianos ni siquiera se respetaron las formas. Mientras Cobo ha sido escuchado por el Comité de Derechos y Garantías, en donde ha podido defenderse y presentar alegaciones, a Costa ni siquiera se le ha citado todavía en ese órgano. Y a pesar de eso se le ha suspendido y amenazado con la expulsión. La actuación de Rajoy indica que quiere cerrar la guerra con Aguirre, pero no quiere enemistarse de ninguna manera con Gallardón.