Una relación mucho más allá de lo profesional

Colpisa

ESPAÑA

El sumario revela que la amistad entre Costa y 'El Bigotes' llegaba al punto de que el político sacó de la cama en Navidad al empresario para que le consiguiera cien gramos de caviar.

13 oct 2009 . Actualizado a las 22:28 h.

Ricardo Costa aseguró hoy que la trama corrupta ya existía cuando él llegó a la secretaría general del PP valenciano. Que él se limitó a seguir trabajando con 'Orange Market' y con su responsable, Álvaro Pérez, 'El Bigotes', porque nadie le dijo que terminara con esa relación. Costa insiste en que su relación era profesional con la empresa y 'El Bigotes'. Pero a lo largo de los 17.000 folios 'desclasificados' del sumario numerosos pasajes revelan vínculos mucho más íntimos que Pérez, en una de las escuchas, llega a definir de «amistad verdadera» para acto seguido confesar que seguiría queriendo al dirigente popular aunque éste fuera «un pobre de pedir».

Para la Brigada Antiblanqueo no hay mucho que interpretar. En un informe del 30 de enero los agentes aseguran: Ricardo Costa «es una de las personas que mayor contacto tiene con Álvaro Pérez, tanto a nivel personal como en materia profesional realización de trabajos para el PP, para la Comunidad Valenciana o cobros de facturas pendientes de la empresa Orange Market que dirige Álvaro».

Los 'pinchazos' apuntalan esa afirmación de que 'El Bigotes' no era un simple cliente para Costa. Su amistad llega al punto de que Costa, según revelan las escuchas, llamó cerca de la medianoche del pasado 22 de diciembre a Pérez para que éste le consiguiera de forma urgente «cien gramos de caviar». «Mira a ver si tus contactos conocen a alguien y pudo tenerlo para la cena», pide el dirigente popular. El empresario le promete hacerse cargo del tema.

Esa amistad llega a conversaciones muy embarazosas, como la que ambos mantienen el 27 de diciembre de 2008, en la que Costa pide a su amigo que intermedie con Camps para que el presidente de la Generalitat le dé un puesto en su Gobierno. En ese pinchazo, ambos tejen la estrategia para convencer al 'president' con el argumento de que Costa está 'socarrat' (quemado) de trabajar sólo para el partido. El final de la llamada es revelador: «no sabes cuánto me alegra poder servirte de algo, Ric», le dice 'El Bigotes'. «No, coño, me sirves de mucho», responde Costa en tono cariñoso.

Ese tono de complicidad marca muchas otras conversaciones, como otra del 22 de diciembre, en la que el dirigente 'popular' se compromete a hacer todo lo posible para que el partido salde una cuenta de 100.000 euros con 'Orange Market'. Costa promete que satisfará ese dinero aunque se quede «sin pagar el alquiler tres meses» de la sede del partido. Pérez contesta: «Ricardo, no vayas a hacer ninguna tontería por mí».

Sus estrechos lazos son también patentes en enero pasado, cuando la trama sabe que Anticorrupción está detrás de sus pasos y que investiga el asunto de los trajes. Los numerosos pinchazos telefónicos entre el 20 y el 24 de ese mes desvelan que, una vez más que son 'El Bigotes' y Costa los que preparan codo con codo otra estrategia, ésta para frenar el escándalo de los trajes con la coartada de que el presidente valenciano sólo los tomaba prestados para sesiones de fotos. En el sumario constan cuatro llamadas y varios 'sms' para preparar la reunión que ambos mantuvieron en el despacho de 'El Bigotes' para intentar para la avalancha que se avecinaba.

La investigación judicial menciona también las conocidas gestiones que 'El Bigotes' y Pablo Crespo, 'número dos' de la trama, realizaron para conseguir el coche de lujo que quería Costa (y que el político pagó) o el caro reloj que un alcalde le regaló al dirigente 'popular'. Fuera de la parte conocida del sumario, el famoso informe de la Unidad Contra la Delincuencia Fiscal y Económica que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana no aceptó, apunta a Costa como una de los cuatro dirigentes 'populares' que arreglaron los problemas financieros de 'Orange Market', lo que, según la Policía, podía apuntar a una supuesta financiación irregular del partido con pagos con facturas falsas.