«El cambio principal en el Líbano es que la paz sigue estable»

ESPAÑA

El máximo responsable de la brigada pontevedresa advierte, no obstante, de que en esta zona de Oriente Medio la tensión persiste y un «problemilla puede desbocarse»

01 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde que hace catorce años la Brilat participó en su primera misión internacional en el marco de las Naciones Unidas nunca había realizado un esfuerzo militar tan importante como hasta este año. Desde finales del 2008 y hasta julio, la brigada pontevedresa ha estado desplegada simultáneamente en tres escenarios distintos: Kosovo, Líbano y Afganistán. Ya en casa, el general jefe de la Brilat, el ferrolano José María Prieto Martínez, asume que «ha sido un reto al que se ha enfrentado, puede decirse, con éxito».

-En el Líbano participó usted al frente de más de cuatro mil soldados de distintas nacionalidades, ¿cómo lo llevó?

-Es la segunda vez que me ocurre. En el 2007, la Brilat también estuvo allí y estuve yo. Mandar una brigada ya significa mandar de tres mil hombres para arriba. Efectivamente había países tan dispares como Indonesia, Malasia, Nepal, Polonia, El Salvador... El Estado Mayor multinacional, en el que el núcleo importante era de la Brilat, hizo que yo pudiese mandar. ¿Cómo se lleva? Pues se lleva con el inglés como nexo de unión, con ese inglés que tenemos todos en las misiones. Yo daba las órdenes y ([los jefes de unidades multinacionales] las cumplían sin mayor problema. Aunque parece difícil, es relativamente fácil mandar cuatro mil hombres.

-¿Cuál es su valoración?

-Lo principal es que la idea general de la misión es positiva y buena. Se ha cumplido con éxito y hemos vuelto todos. Si uno ahonda un poco en lo que pasa allí, nuestro cometido es evitar las hostilidades entre dos países, Líbano e Israel, que se consideran y se declaran enemigos. Desde el 78 están las fuerzas de Unifil [Fuerza Internacional de las Naciones Unidas para el Líbano] y hasta en tres ocasiones han entrado los israelíes. Si uno logra evitar estas hostilidades, la misión se ha cumplido. En este caso, es difícil porque los nervios están a flor de piel. Forman parte del entorno de Oriente Medio y sabemos todos lo que es esto y cualquier problema pequeño puede desembocar en un conflicto mayor. Hay que hablar mucho, hay que negociar, hay que llevarse muy bien con las fuerzas libanesas.

-¿Qué significa esto último?

-Llevarse bien significa apoyarlas, consolidarlas, ayudarlas a mejorar sus capacidades operativas. Eso significará que en un futuro próximo podrán estar en el sur, donde nunca hubo tropas. Allí había un ejército que no era puro del Líbano. He notado en estos tres años unas mejoras importantes. Si la población civil logra ver en esas fuerzas libanesas un entorno militar en el que puedan confiar y si Israel puede confiar, al mismo tiempo, en que van a defender su territorio pero no necesariamente están ocupando el de nadie, puede llegarse a un estatus en el que la situación continúe estable como hasta ahora. Hemos logrado una estabilidad durante nuestro pequeño período de tiempo. Es una labor de todos y uno vuelve con la satisfacción del deber bien hecho.

-Alude a que ya se han percibido cambios, ¿en qué sentido se han producido?

-El cambio principal es que la paz sigue estable, que las fuerzas libanesas han mejorado mucho y que el pueblo quiere la paz. Eso es un hecho. Lo que pasa es que cualquier problemilla puede causar una tensión que, si no se controla, puede desbocarse. Los cambios son pequeños pero positivos. Creo que, como toda misión, necesitan su tiempo para que se consoliden y, si logramos evitar un nuevo enfrentamiento, en unos años, no puedo decir cuántos, el Líbano podrá volver a ser lo que fue, la perla del Mediterráneo.