Zapatero pide «prudencia» al PP y critica sus «posiciones extremistas que casi nunca conducen a nada»
20 ago 2009 . Actualizado a las 17:52 h.El culebrón político de agosto no remite. Un día después de que la cúpula del PP se reafirmara en su estrategia de seguir denunciando la persecución que dice sufrir por parte del Gobierno y las supuestas escuchas ilegales a sus dirigentes, Mariano Rajoy volvía a insistir ayer. A falta de pruebas, que según aseguraba el martes María Dolores de Cospedal se encuentran en las conversaciones publicadas en la prensa, el líder popular se remontó a la dimisión en 1995 de Narcís Serra, entonces vicepresidente de Felipe González, por espionaje a políticos y al Rey.
Con ese precedente y otro de diez años antes, cuando el juez Vázquez Honrubia investigó las denuncias de AP y el PCE contra el Gobierno por espionaje a sus dirigentes, señaló que «nadie se rasgue las vestiduras» ahora con las denuncias del PP. «No es la primera vez que ha ocurrido esto con los Gobiernos del PSOE», manifestó en una entrevista concedida a Europa Press y recogida por otros medios.
Rajoy denunció las detenciones «televisadas» de los militantes de su partido; la doble vara de medir de la Fiscalía, a quien reclamó que investigue también a Manuel Chaves y al ex director del CNI; y las filtraciones de sumarios secretos y de las conversaciones telefónicas no incorporadas a los mismos. Hechos que dijo que nunca se produjeron en los ocho años de Gobiernos del PP. En ese sentido, reclamó al Ejecutivo que actúe «como lo hice yo cuando fui ministro del Interior, el señor Mayor Oreja o el señor Acebes: con normalidad, tranquilidad y respetando los derechos de la gente».
Sobre la posibilidad de acudir a los tribunales, señaló que el PP ya ha emprendido algunas acciones judiciales, pero no renuncia a nada y está dispuesto a llegar al Tribunal de Estrasburgo. No obstante, antes dará al Gobierno «la posibilidad de explicarse», para lo que han pedido las comparecencias en el Congreso de María Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba y Cándido Conde-Pumpido. El Grupo Popular formalizó ayer la petición de que el fiscal general del Estado comparezca con carácter urgente para que informe de «la persecución a militantes y dirigentes del PP» y de las actuaciones contra los miembros del PSOE.
Partido «marginal»
El Gobierno volvió a responder a las acusaciones del líder del Partido Popular. Y lo hizo, por segunda vez, el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, quien se limitó a pedir «prudencia» y «responsabilidad» al PP, al tiempo que le advertía de que «las posiciones extremistas casi nunca conducen a nada». «Conocen las reglas de la democracia, deben tener prudencia y respetarlas», afirmó en Lanzarote.
Más explícito fue Manuel Chaves, quien consideró que la actitud de acusar sin pruebas es propia de un partido «marginal» y que la estrategia de la crispación está en los «genes» del PP y de sus dirigentes. En una entrevista concedida a Efe, el vicepresidente tercero acusó al PP de no respetar «las reglas del juego democrático y, en definitiva, la democracia».
El presidente de Andalucía, José Antonio Griñán, que participó ayer en un encuentro con los militantes del PSdeG en A Mariña lucense, aseguró que el PP «intenta desviar la atención» de las imputaciones a varios de sus dirigentes, en particular del ex tesorero Luis Bárcenas, recurriendo a «falsedades y mentiras sin ninguna prueba».