El presidente asume la soledad parlamentaria, pero confía en que la presidencia de la UE y la recuperación económica le permitan llegar en buena situación a las elecciones
21 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Sobre el papel, Rodríguez Zapatero lo tiene muy mal y la realidad se le parece mucho: la economía no se recupera y «los brotes verdes no se ven por ningún lado», como acaba de decir Aznar; la soledad parlamentaria del PSOE es patente y puede ser dramática en algún momento clave; el terrorismo reaparece con su peor cara con un asesinato de factura especialmente cruel; la Iglesia lanza su cruzada contra el Gobierno, pero esta vez esperó a que acabaran las elecciones para no movilizar a la izquierda; la brecha con los catalanes del PSC no se cierra y amenaza con debilitar al grupo parlamentario; y así sucesivamente.
Con esos datos, cualquiera estaría contra las cuerdas. No es ese el análisis de la Moncloa: la economía está francamente mal pero hay confianza de recuperación en Estados Unidos para el 2010 y para Europa en el 2011, con lo que se llegaría a las elecciones del 2012 remontando en España; hay aislamiento parlamentario en Madrid pero no en Europa, y aunque la prensa conservadora presente a Zapatero aislado, las fotos con Sarkozy y otros líderes lo desmienten; la presidencia española de la Unión Europea para el primer semestre del 2010 significará un trampolín de recuperación del crédito popular; con el PSC han comenzado aproximaciones que resultan esperanzadoras; etcétera.
Cambios en el País Vasco
Lo único verdaderamente grave, porque cuesta vidas, pero que no divide sino que une, es la ofensiva de la banda terrorista ETA, que quiere hacer caer el Gobierno de Patxi López, con apoyo admirable del PP. El lendakari socialista ha comenzado bien, como reconoce una periodista nacionalista, aunque no militante, que para su sorpresa ha sido nombrada para un importantísimo puesto en un medio de comunicación público: «Mi entorno no sale de su asombro al comprobar que aquí se valora la profesionalidad y la seriedad por encima de todo».
Admiten otros periodistas que eso no fue así en la época del PNV, por lo que la percepción de que estamos en una nueva etapa esperanzadora fragua. Otra cosa es que ETA y Batasuna a su manera violenta, más los resentidos del PNV, que tardarán tiempo en superar el síndrome de la pérdida de poder, harán lo posible para cerrar este período de refresco de la sociedad vasca.
El espíritu de Valencia
Entretanto, en el PP la situación del tesorero Luis Bárcenas, a un paso de su dimisión por problemas con la Justicia, ensombrece la digestión del éxito electoral en las europeas. Mariano Rajoy pone el acento en que lo que ha ganado en las urnas es el «espíritu del congreso de Valencia», que María Dolores Cospedal describe como «un PP preocupado de lo que interesa a los ciudadanos y que represente el centro derecha moderado, el centro sociológico del país». Cospedal, candidata además en Castilla-La Mancha, sacó doce puntos al PSOE en su región, pero aun así declara: «Lo que no va a hacer este partido es creerse los resultados como algo definitivo». Por ese camino hay más posibilidades de ganar las elecciones.
Que Zapatero está aislado pero no vencido lo saben bien sus adversarios más inteligentes. Por si acaso, Alberto Ruiz-Gallardón ya ha pactado con Rajoy su continuidad como candidato a la alcaldía de Madrid en el 2011. Es como un seguro de vida, ganado a pulso, no vaya a ser que las Olimpiadas se las lleve Obama a su Chicago natal o que en la espera del triunfo popular en el 2012 se cruce un tren y Zapatero llegue a la estación sin perder la maleta. Los más listos saben que el que inventó eso de que Zapatero era gafe no tenía su día afortunado. Igual que ganó su primer congreso por doce votos y su primera presidencia por un diputado, se puede reconducir la situación y, ayudado por los errores ajenos, asegurarse una tercera legislatura. Quizás no sea probable pero sí posible.
Lo peor es el calendario. Zapatero tiene tres años por delante pero un cerco parlamentario que puede impedirle aprobar los Presupuestos del Estado. Si así fuera, un año se pueden prorrogar, con lo que tendríamos elecciones en octubre del 2010, concluida la presidencia europea. O en el 2011, acaso coincidiendo con autonómicas y municipales. O cuando tocan en el 2012. Lo único claro es que cada día que pasa tiene más posibilidades de llegar a destino y revalidar su triunfo.