Destacados expertos son partidarios de que este organismo, dependiente del Gobierno y que se equivoca reiteradamente, deje de hacer encuestas preelectorales
13 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Prácticamente todas las encuestas de los medios de comunicación -a excepción del sondeo del Instituto Noxa para La Vanguardia- predecían una clara victoria del PP en las europeas. Sin embargo, la del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) otorgaba una ligera ventaja al PSOE y 4,3 puntos más de los que en realidad obtuvo en las urnas el 7-J. Pero aún llamaba más la atención que el 53,2% de los encuestados contestaran que iban a votar «con toda seguridad» y otro 21,2% que «probablemente sí». Esto, unido a que un 13,8% respondían en otra pregunta que no votarían, llevó a afirmar erróneamente que el CIS predecía una participación superior al 70%.
¿Tiene sentido que un organismo público, dependiente del Gobierno, tire a la basura los 80.000 euros que costó solo el trabajo de campo para fallar tan estrepitosamente en su pronóstico? ¿Para qué prediga un triunfo claro del bipartito en Galicia o una victoria ajustada de Zapatero en las generales que luego fue de casi cuatro puntos? Los expertos consultados por La Voz no discuten su valía técnica para realizar otro tipo de estudios, pero sí que se dedique a hacer encuestas preelectorales.
«La percepción del ciudadano, que me parece injusta, es que el CIS no refleja la realidad y tiene una intención política», asegura Antonio Vera, director de Ipsos Opinión. «Las encuestas preelectorales nunca deben ser oficiales, las tienen que hacer los partidos, los medios de comunicación y las empresas privadas, el CIS no debe meterse en camisa de once varas, porque es un tema muy espinoso y nunca se puede asegurar que acierte», concluye.
«No sé hasta qué punto reporta un beneficio a la sociedad que el CIS haga encuestas preelectorales, deberían dejarse para los partidos y los medios de comunicación, sin ningún tipo de límite temporal para su publicación», opina Rafael Rubio, socio director de la empresa Dog y profesor de Derecho Constitucional. Narciso Michavila, director del Gabinete de Análisis Demoscópico, sostiene que «es evidente que últimamente las estimaciones de voto de las encuestas del CIS no las están realizando los técnicos del centro». ¿Por qué lanza esta acusación? Porque el resultado final va en contra de la información demoscópica de la propia encuesta. «Del análisis de los datos ofrecidos por el CIS [la matriz de transferencia, la intención directa de voto, la predisposición para ir a votar] la estimación de voto más probable era que el PP superaba al PSOE en 3 puntos». Para Rubio, el CIS «deformó las proyecciones de forma exagerada» y «el resultado de la encuesta alentaba a votar a determinadas opciones y promovía el voto útil».
Fermín Bouza, catedrático de Sociología, defiende la actuación del CIS. «Las encuestas no son predictivas, son descriptivas y las del CIS son muy buenas, tanto por su red de campo como por sus técnicos». En su opinión, «dio un empate técnico y esa podía ser la situación cuando se hizo», pero el PP tomó ventaja al final.
Vera aclara que el CIS no hizo ninguna estimación de la participación y decir que pronosticó más del 70% es una «lectura mal hecha» de los datos. «Simplemente, plasmó las respuestas directas de los que contestaron sin cocinarlas», asegura. ¿Por qué falló clamorosamente en los resultados? Para Vera, se debió, sobre todo, a que la encuesta se hizo antes de las que daban la victoria al PP, que mejoró en la campaña. Aunque admite que sobrevaloró la participación, que fue del 46%. Fuentes consultadas por La Voz señalan que el CIS trabajaba con una cifra del 55% al 60%.