Una segunda vuelta en la que serán necesarios los pactos

G.B.

ESPAÑA

18 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La votación de las propuestas de resolución de mañana se convertirá en algo así como el partido de vuelta respecto a las dos sesiones del debate sobre el estado de la nación que se celebraron la semana pasada. El líder del PP, Mariano Rajoy, es consciente de que no logró una victoria clara contra Zapatero en un debate en el que tenía casi todas las cartas a su favor debido a la grave crisis económica y la soledad parlamentaria del Gobierno. Incluso algunos dirigentes del PP creen que Rajoy debería haber sido más agresivo y que tendría que haber intentado noquear al jefe del Gobierno en vísperas de las elecciones europeas.

En el entorno de Rajoy se asegura que no era esa su intención en el debate, ya que es demasiado pronto para plantear una ofensiva total ante las elecciones del 7 de junio y bastaba con dejar claro que tienen una política alternativa. Aún así, el PP planteará mañana algo que no hizo Rajoy en el debate. No solo rebatir la principal iniciativa de Zapatero, la supresión de las ayudas a la compra de vivienda, sino plantear una alternativa totalmente contraria y pedir que esa subvención se aumente, subrayando así dos modelos de Gobierno antagónicos.

Derrotas del PSOE

En el lado contrario, Zapatero es consciente de que contra pronóstico logró salir vivo del debate e incluso imponerse a su rival en muchos aspectos. Pero una cosa es un debate parlamentario, en el que Zapatero le tiene cogida la medida a Rajoy hasta el punto de que se había impuesto en todos los que se habían enfrentado hasta ahora, y otra una votación en la que entran en juego otros partidos. En el PSOE tienen claro que serán derrotados en varias votaciones, algo que ya ha ocurrido en 19 ocasiones en los otros tres debates de la nación celebrados con Zapatero como presidente. En esta ocasión, esa estadística se puede incrementar de manera notable dado que partidos que antes lo apoyaron han cambiado de criterio. Pero Zapatero ha dado la orden de hacer el máximo esfuerzo de consenso en las cuestiones más relevantes, evitando así la imagen de un Gobierno al que la oposición impide impulsar proyectos.