Las víctimas exigen saber «qué pasó y por qué» en el accidente de Barajas

Mateo Balín

ESPAÑA

28 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Supervivientes y familiares de los fallecidos en el accidente aéreo de Barajas mostraron ayer su satisfacción ante la posibilidad de que peritos europeos esclarezcan las causas que provocaron la caída del aparato. Las víctimas elogiaron la decisión del juez de pedir ayuda a la Agencia Europea de Seguridad Área después del fallido nombramiento de un equipo de expertos españoles, que fueron recusados porque «no cumplían los imprescindibles requisitos de imparcialidad». A la espera de que las autoridades comunitarias respondan a esta petición judicial, continúa la ronda testifical con la presencia de otros tres supervivientes y de un policía que socorrió a los heridos.

«Todos los afectados queremos saber la verdad sobre lo que pasó, por qué pasó y qué cosas se hicieron mal, para que no vuelvan a pasar», manifestó a las puertas del juzgado María Loreto González, uno de los 18 pasajeros que salvó la vida en aquel fatídico siniestro en el que perecieron 154 personas. Por este motivo, añadió, la previsible elaboración de un informe pericial independiente «que identifique a los responsables» es una buena noticia. «Solo queremos que quién haya tenido la culpa lo pague», apostilló.

María Loreto, que es natural de Monforte de Lemos, pasó ayer por el juzgado madrileño de la plaza de Castilla para someterse a un examen forense. Junto a ella lo hicieron otros diez supervivientes, los que ocho meses después del accidente ya pueden valerse por sí mismos. Tres de ellos, además, declararon ante el juez que investiga el accidente, Javier Pérez, la dura experiencia vivida aquel fatídico 20 de agosto.

«Un trance demasiado reciente como para rememorar lo acontecido en público», reconoció cariacontecida una de las víctimas tras concluir su declaración.

Igual de compungido se encontraba Rafael Vidal, madrileño de 31 años al que el riachuelo próximo a la pista T-4 de Barajas lo salvó de las llamas; o Pedro Antonio González, que sigue recuperándose de las fracturas de los fémures y de la pelvis tras salir despedido del avión. Apoyado en una muleta, González se limitó a agradecer su ayuda al bombero que lo sacó y al hombre que lo metió en la ambulancia. «Muchas gracias», dijo antes de subirse a un taxi.

Otro de los asuntos en los que coincidieron las víctimas es en los problemas de potencia que presentaba la aeronave y en la tardanza de los servicios de asistencia sanitaria, que tardaron entre 30 y 40 minutos en llegar teniendo en cuenta que el avión estaba en una de las pistas del aeropuerto», afirman.

De momento, y a la espera de que las instituciones aéreas europeas aprueben la petición del juez, dos son los imputados: el mecánico Felipe García Rodríguez y el jefe de mantenimiento de Spanair en Barajas, Jesús Torroba Aylagas.

Sobre el tercero, Julio Navarro Balderas, el magistrado levantó los cargos porque su intervención el día de autos fue accesoria y sin consecuencia alguna en la ingeniería del MD-82 siniestrado.