El ministro pide ayuda a las constructoras para financiar las grandes obras

La Voz

ESPAÑA

En tiempos de crisis cualquier ayuda es buena. Y el Ministerio de Fomento, al que José Luis Rodríguez Zapatero ha situado como punta de lanza para crear empleo y riqueza, tiene por delante una labor titánica. El nuevo responsable del departamento, José Blanco, pidió ayer colaboración financiera a las constructoras nacionales para sacar adelante las obras del Plan Estatal de Infraestructuras del Transporte (PEIT). Las empresas recogen el guante, aunque reconocen que la actual dureza del mercado financiero hace difícil grandes desembolsos.

El PEIT -que, adelantó Blanco, se revisará este año- contemplaba en origen que un 20% de los 250.000 millones de su presupuesto saldría de los bolsillos de los constructores, y otro 20% serían obras «público-privadas». Precisamente a estas últimas se refirió el ministro en su discurso durante la toma de posesión de los altos cargos de su gabinete. La patronal de los constructores, Seopan, ya ofreció en su día a Magdalena Álvarez financiar una serie de proyectos. Un plan que, finalmente, no tuvo mayor desarrollo. Puede que ahora sea el momento.

El objetivo declarado de José Blanco es acelerar las obras, pero siempre desde el prisma de maximizar el esfuerzo económico: «No se trata de gastar por gastar, sino de invertir inteligentemente donde más se necesita y cuando más se necesita», ha indicado.