El líder de IU advierte a Zapatero de que descarta un pacto global y solo lo apoyará en asuntos concretos

Paula de las Heras

ESPAÑA

José Luis Rodríguez Zapatero no podrá contar con el apoyo incondicional de Izquierda Unida para pasar el trago de su soledad parlamentaria. El presidente recibió ayer en la Moncloa al coordinador general de esta formación, Cayo Lara, para hablar sobre respuestas políticas a la crisis. Ni el jefe del Ejecutivo aceptó las propuestas planteadas por sus antiguos socios de izquierdas ni estos se mostraron dispuestos a reeditar una alianza que se saldó la legislatura pasada con una sangría de votos y una reducción hasta la mínima expresión de su número de diputados. Habrá, como mucho, según Lara, respaldo a medidas concretas que aporten «salidas por la izquierda» a la crisis. La ausencia de acuerdo global tampoco supone un gran roto. IU tiene un solo escaño, pero está integrado en un mismo grupo parlamentario con Esquerra Republicana de Catalunya e Iniciativa-Verds. Además, los socialistas confían en recabar su respaldo para toda una serie de proyectos legislativos que nada tienen que ver con la economía, sino con compromisos del partido como la reforma de la ley del aborto, la ley de libertad religiosa y la ley de igualdad de trato contra la discriminación racial. Pero de eso Lara no habló. El líder de IU se reveló en cambio como un apoyo más en la cruzada del Ejecutivo contra el presidente del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, por advertir de que el sistema de pensiones está en peligro. «No queremos que se entre a discutir este asunto porque es un debate innecesario; no hay elementos para hablar de una situación de alarma que no se corresponde a este momento concreto». Lo que toca ahora, dijo, son las mejoras sociales y el aumento del empleo. Lara propuso la creación de un banco público que compre a precio de coste las viviendas que sus propietarios no pueden pagar y las dedique al alquiler protegido con preferencia para quienes estén sufriendo desahucios. Y reclamó que se dé marcha atrás en la eliminación del impuesto de patrimonio por el que, dijo, se han dejado de ingresar 1.800 millones de euros anuales de las grandes fortunas».