El difícil examen del nuevo Gobierno

ESPAÑA

El presidente arriesga su crédito y el de su recién formado gabinete en las elecciones europeas del 7-J, en las que parte con una clara desventaja en todas las encuestas

13 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El objetivo declarado de José Luis Rodríguez Zapatero para justificar la profunda remodelación de su Gobierno antes de cumplir su primer año es vencer a la crisis. Pero nadie duda de que el presidente busca recuperar la iniciativa política y detener la hemorragia de votos de cara a las elecciones europeas del 7 de junio. Por eso ha incluido a pesos pesados como Manuel Chaves y José Blanco. Tras su sorprendente victoria en Galicia y la posición privilegiada que la aritmética electoral le ha deparado en el País Vasco, el PP presenta esta cita con las urnas como unas primarias. Dicho de otra forma, la visualización de que estamos ante el principio del fin del ciclo político de Zapatero.

Ante la imagen de pasividad e indolencia que transmitía un Pedro Solbes que añoraba ser ex como Fernández Bermejo, el nuevo Ejecutivo ha dado muestras de hiperactividad durante la Semana Santa, sobre todo su sustituta, Elena Salgado, pero también el titular de Fomento, José Blanco. El objetivo de Zapatero es revertir el repetido mantra de los populares -«El Gobierno no hace nada frente a la crisis»-, que ha calado en la opinión pública. Sin el freno que suponía esa especie de ortodoxo señor no reacio a contraer un déficit excesivo que hipotecara el futuro del país que era el ex vicepresidente, Zapatero tendrá en Salgado el brazo ejecutor de su política de expansión del gasto, aceleración de las obras públicas y priorización total de la creación de empleo.

El desgaste del Ejecutivo es tal que las encuestas lo colocan 4,5 puntos por debajo del PP, que no acusa el caso Gürtel, pese a que afecta al propio tesorero del partido, al presidente de la Generalitat valenciana, además de a tres diputados y varios alcaldes madrileños.

Posible varapalo

¿Bastarán los cambios para evitar lo que se preveía un varapalo electoral seguro para los socialistas? Fue precisamente el revés gallego el que encendió todas las señales de alarma en Moncloa y decidió a Zapatero a renovar un Gobierno con ministros quemados o de escasa enjundia política. Esperar a que pasaran las europeas, como era su intención antes del 1-M, tenía un peligro más que probable: cosechar una derrota contundente que certificara el declive irreversible de los socialistas.

Pero adelantar la remodelación también entraña riesgos, porque supone quemar todas las naves y someter al nuevo gabinete a un difícil examen el 7-J, en el que los ciudadanos evaluarán su gestión de la crisis. En caso de derrota, Zapatero ya no tendrá el recurso de mover otra vez el banquillo. Si la esperada derrota se convierte en desastre -perder por más de cuatro puntos- el fantasma de las elecciones generales sería agitado por un Mariano Rajoy convencido de que a la tercera llegará a la Moncloa. La falta de apoyos de los socialistas en el Congreso podría precipitar un adelanto electoral que reclama el principal partido opositor.

El Gobierno es consciente de que ganar las europeas es tarea poco menos que imposible en la actual coyuntura económica y que se trata de minimizar los daños. En estos comicios muchos ciudadanos suelen aprovechar para castigar a los gobernantes de turno, un efecto que en una situación de brutal crisis económica como la que existe sin duda aumentará. Un número significativo de votantes que se inclinarían por el PSOE en unas generales podrían engrosar las filas de la abstención u optar por otras papeletas. La fuga hacia la UPyD de Rosa Díez perjudicaría menos a los populares.

Pajín frente a Mato

Leire Pajín y Ana Mato trabajan ya a toda máquina para preparar las estrategias electorales de sus partidos. La secretaria de Organización del PSOE, que por primera vez asume la máxima responsabilidad, aunque cuenta con el apoyo de Blanco, planteará una campaña muy ideologizada, centrada en atacar al candidato popular, Jaime Mayor Oreja, que identificarán con el pasado y la involución. También tratará de rentabilizar los éxitos internacionales de Zapatero, sobre todo su nueva amistad con Obama, y de responsabilizar al PP del fracaso de las políticas neoliberales de Bush. Por su parte, Mato, que ha tomado las riendas del PP, por encima de la secretaria general, María Dolores de Cospedal, marcará un plan basado en denunciar la incapacidad del Gobierno para afrontar la crisis y el paro.