Con sus potenciales sucesores quemados políticamente, un partido que cierra filas ante un supuesto enemigo y unas elecciones a la vista, ya nadie habla de la sucesión en el PP
23 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Con unos potenciales sucesores quemados políticamente, un partido a la defensiva ante lo que considera una grave agresión exterior y unas elecciones a la vista que le podrían ir mejor de lo esperado, Mariano Rajoy ha afianzado su liderazgo. Contra todo pronóstico, ha salido reforzado de la tempestad política que desde hace más de un mes está asolando al PP.
«Causa general contra el PP», «vienen a por nosotros», «lo de Garzón es intolerable, nos deja indefensos», «Bermejo nos ha hecho un favor impagable». Estas son frases que pronuncian los dirigentes y diputados populares cuando se les acerca el periodista y reflejan muy bien el estado de ánimo del principal partido de la oposición y las causas de que aparezca unido como una piña por primera vez en mucho tiempo.
Las cábalas sobre la sucesión han dado paso a un cierre de filas ante lo que se presenta como una ofensiva orquestada por los socialistas, con la imprescindible ayuda del juez Baltasar Garzón y el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, que se puede llevar por delante a más de un dirigente y afectar de forma irreparable al partido. La cacería en la que coincidieron Garzón y el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, ha sido un precioso regalo para el PP, que le ha servido para contraatacar y presentarse como víctima cuando estaba completamente acorralado. Una estrategia que puede ser cortoplacista, pero la única eficaz teniendo tan cerca la cita con las urnas, ya que puede movilizar el voto de los que se sienten agredidos de forma injusta.
Sin recambios
Además, Rajoy se ha quedado sin recambios visibles. Su principal rival, la que más ha hecho por moverle la silla, Esperanza Aguirre, ha quedado muy tocada y neutralizada políticamente por los casos del espionaje y de la corrupción. En sus peores momentos, la «lideresa» bastante tiene con defenderse y salvar su carrera como para volver a la carga contra Mariano. La pelea entre aguirristas y marianistas queda aplazada sine díe. Por su parte, Francisco Camps, el gran valedor de Rajoy en el Congreso de Valencia, pero un posible recambio si las cosas se torcían, también ha salido muy mal parado de la operación Gürtel. Su supuesta implicación reforzó aún más el cierre de filas del PP, pero lo cierto es que nadie sabe lo que tiene el fiscal contra él, si solo es el asunto de los trajes o hay algo más.
Incluso Gallardón, aunque menos afectado por la crisis de la corrupción, aparece para muchos como una solución ya sobrepasada por los acontecimientos. No sería, dicen, el hombre idóneo para liderar un partido en plena crisis, ya que tiene demasiados enemigos. El alcalde sabe que deberá esperar tiempos más propicios para él.
El escenario que se dibujaba hace apenas un mes, con un Rajoy que se jugaba la cabeza sobre todo en las elecciones gallegas y menos en las vascas, se ha evaporado. Incluso un resultado adverso, un descenso ligero en ambas comunidades respecto al 2005, no sería suficiente para derribarlo. Solo una catástrofe electoral, muy poco probable, podría llevárselo por delante.
La clave gallega
Pero es que además algunas encuestas hacen soñar al PP con una victoria por mayoría absoluta de Núñez Feijoo, uno de sus hombres más fieles. Si fuera así, la cuestión sobre su liderazgo quedaría totalmente cerrada hasta las europeas, unos comicios en principio desfavorables para el partido que gobierna y más aún si hay una crisis tan devastadora como la actual. Si Antonio Basagoiti se mantiene o baja ligeramente, pero suma los escaños suficientes para completar la mayoría absoluta junto a Patxi López, el PP podría jugar un papel interesante en el País Vasco.
En cualquier caso, nadie sabe cómo evolucionarán los acontecimientos tras las elecciones, durante cuánto tiempo el toque a rebato ante el enemigo exterior seguirá funcionando y qué nuevas implicaciones en las tramas del espionaje y la corrupción irán apareciendo. De momento, hasta los medios más crítico con Rajoy han decretado un armisticio.