Andrés Martínez Arrieta (Logroño, 1955) desde la cúspide de la Justicia española es benevolente con sus compañeros huelguistas
-¿Los jueces son ciudadanos de a pie?
-No, son los protagonistas de un poder del Estado, resuelven los conflictos ciudadanos, actúan sobre derechos fundamentales y son absolutamente necesarios para el funcionamiento democrático.
-Entonces, ¿por qué fueron a la huelga?
-Es comprensible. Hay una situación de base caótica que ha explotado. Para atender a los ciudadanos se necesitan mejoras, faltan medios humanos y la carga de trabajo crece. Y eso parece que nadie lo comprende.
-¿Cree que los jueces son unos incomprendidos?
-Digamos que somos unos incomprendidos con la labor que realizamos y el eco social que tiene. El Consejo [General del Poder Judicial] debería proyectar el funcionamiento diario de los juzgados, cómo trabajamos y en qué condiciones, para acercarnos al ciudadano.
-Una huelga no ayuda...
-Las personas que se acercan a un tribunal conocen mejor el funcionamiento de la Justicia y saben que en la mayoría de las ocasiones solucionamos el conflicto que nos plantean.
-Los magistrados del Supremo no apoyaron el paro, aunque firmaron una escrito sin precedentes crítico con las injerencias del Gobierno.
-Fue por la situación a la que se había llegado. La incomprensión a la judicatura dio lugar a un cierto antagonismo entre la carrera judicial y el Gobierno y la oposición por algunas injerencias. Por eso se firmó un documento en el que se comprende la preocupación de los jueces para evitar casos como el del juez Rafael Tirado.