22 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Lo que más le gusta es cazar perdices, pero también le da al jabalí, el ciervo o el corzo, como contaba en una entrevista a Jara y Sedal, colgada en la web del ministerio. Pero han sido los muflones abatidos en compañía de Garzón los que le han hecho caer en desgracia. Ese «instinto de cazador que sale a poco que el medio lo permita», que ha demostrado también como fiscal y político, le está costando caro. No solo la coincidencia con el juez en dos cacerías en Jaén, sino también hacerlo sin licencia y gratis total en Quintos de Mora.