Otra huelga encubierta, ahora de los controladores, colapsa Barajas

ESPAÑA

Un tercio estaban de baja médica en el turno de ayer, lo que obligó?a cerrar la mitad de las pistas del aeropuerto

03 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Si en las últimas semanas muchos pilotos de Iberia se esmeraban en cumplir a rajatabla todos los protocolos de seguridad -causando cientos de retrasos y cancelaciones de vuelos- ahora el caos en la compañía viene de la mano de los controladores aéreos.

Ayer, en plenas vacaciones de Navidad, siete de los 23 controladores que tenían que prestar servicio en el turno diurno no acudieron a sus puestos por baja médica. Pero hay más, debido a las fiestas no ha sido posible encontrar sustitutos, según precisaron fuentes de Aena. Ello obligó durante toda la jornada a utilizar solo dos pistas de las cuatro que dispone Barajas.

En la terminal madrileña trabajan un total de 140 controladores y en una jornada normal lo hacen una treintena. Esto supone que las bajas de ayer representan el 30% de los que deberían haber acudido a su lugar de trabajo.

La excepcional situación motivó que en uno de los principales aeropuertos europeos los vuelos saliesen con retrasos de hasta dos horas, según los datos facilitados por las aerolíneas que operan en el aeródromo madrileño.

Diversas fuentes aeroportuarias reconocieron a la agencia Efe que se esperaba que durante la primera semana del año hubiera falta de personal en la torre de control de Barajas debido a un conflicto laboral, ya que un grupo de controladores han decidido iniciar una serie de movilizaciones para presionar en la negociación de sus reivindicaciones laborales.

«Huelga en la torre de control»

El resultado fue que ante las puertas de embarque de las cuatro terminales de Barajas se formaron ayer largas colas de viajeros que esperaban acceder a los aviones y a los que el personal de las aerolíneas informaba de que la demora de los vuelos se debía a «una huelga en la torre de control».

Además, las compañías señalaron que, en algunos casos, hubo aviones que estuvieron hasta noventa minutos embarcados «y con las puertas cerradas» esperando el permiso de salida. Al cierre de esta edición, un vuelo de Iberia entre Madrid y Berlín acumulaba un retraso de más de cuatro horas y había riesgo de más cancelaciones de vuelos. Al margen de este conflicto, fuentes de Iberia señalaron que ayer continuó la supuesta huelga de celo que los pilotos desarrollan desde hace un mes «para presionar en la negociación del convenio colectivo».

La compañía Iberia informó de que ayer canceló 18 vuelos, y la mayoría de las 738 rutas programadas sufrieron demoras de entre una y dos horas, algo que para la compañía supone «un daño incalculable». Desde el Sepla -que niega la huelga de celo- se informó de que no se ha establecido nueva fecha para reanudar las negociaciones del convenio, que el sindicato niega haber roto.