El celo con el que Manuel Fraga ejerce su cargo de presidente fundador resulta a veces una molestia para el nuevo equipo dirigente. Ayer, en la reunión del Grupo Parlamentario Popular, Fraga interrumpió en dos ocasiones el discurso de Mariano Rajoy, al que obligó a concluir apresuradamente su intervención para que el octogenario senador pudiera acudir a votar a la Cámara alta.
Rajoy recibió con evidente malestar las reiteradas llamadas de atención del presidente fundador y, ante tal insistencia, terminó por acortar su discurso. Los parlamentarios populares salieron de la reunión verdaderamente enfadados por el comportamiento de Fraga.
En todo caso, el ambiente que encontró Rajoy en el plenario de los grupos parlamentarios era frío y su discurso no consiguió entusiasmar a la audiencia. Consciente de que entre sus filas se encuentra el grueso de sus críticos, intentó convencer a senadores y diputados del éxito de su política de oposición.
A los sectores más reacios a aceptar los acuerdos con el Gobierno les dijo que los estudios de opinión demuestran que es la política «sensata» la que da buenos resultados y así se refleja en los datos sobre intención de voto al PP. Además, explicó que la imagen política de su partido ha mejorado en relación con la pasada legislatura porque «no se le ve como se le veía».