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El PSOE recurre a la confrontación

ESPAÑA

Intenta atrapar a los populares en un debate sobre temas sociales controvertidos, mientras Rajoy acusa a Zapatero de generar división para ocultar la crisis económica

09 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los socialistas han vuelto de las vacaciones con la artillería cargada. La calma chicha posterior a las elecciones ya es historia. El agravamiento de la crisis y la remontada electoral del PP, según las encuestas, han hecho saltar las alarmas en el cuartel general del PSOE, que ha tocado a rebato. Para ello, ha optado por obviar el debate sobre la crisis económica y centrarse en los temas sociales que generan más controversia, es decir, ha decidido recuperar la estrategia de la confrontación que tan útil le ha resultado en otros momentos difíciles.

En este contexto hay que interpretar tanto la batería de anuncios de estos días (los últimos, el proyecto de suicidio asistido y el incremento de un 6% de las pensiones mínimas) como las declaraciones de ayer de los máximos dirigente socialistas. En su blog, el vicesecretario general, José Blanco, acusa al PP de «dinamitar» los cimientos del Estado de derecho al pedir «la insumisión ante una ley», al alentar la objeción a la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

La secretaria de Organización, Leire Pajín, defendió las iniciativas del Gobierno y, en concreto, justificó la nueva ley de interrupción del embarazo por el incremento en los últimos años del número de abortos, de lo que culpó a los Gobiernos de Aznar por no haber puesto en marcha campañas de sensibilización y educación sexual. Asimismo, aseguró que con las propuestas de los populares para combatir la crisis económica sería imposible aprobar medidas como la subida de las pensiones mínimas. Porque, argumentó, «son las medidas que no le gustan al señor Rajoy». E insistió en la controversia: «A diferencia del PP, el PSOE entiende que debemos ser austeros en gasto corriente pero tremendamente ambiciosos en gasto social».

Pero, al contrario que en la legislatura pasada, el PP prefiere no entrar al trapo de las provocaciones socialistas. «Ni el insulto ni las maniobras de distracción crean un solo puesto de trabajo ni sirven para bajar los precios», argumentó ayer Mariano Rajoy, consciente de que con la crisis económica se ha cobrado presa y no está dispuesto a soltarla para hablar de las cuestiones que interesan al PSOE.

En esa línea, Rajoy contraatacó acusando al presidente Rodríguez Zapatero de no hacer nada para frenar la crisis. Si acaso, agregó, «lo único que hace es multiplicar los problemas», e incluso «él mismo se ha convertido en un problema» para España, porque en lugar de gobernar se limita a «insultar, generar división y generar tensión».

Tras reunirse con alcaldes de su partido, Rajoy insistió en que el Gobierno «ha tomado la iniciativa de una manera muy curiosa: insultando, distrayendo, dividiendo y disparando contra todo lo que se mueva». Añadió que con esa política no se resuelve la crisis económica y aseguró que, en todo caso, el PP «no va a entrar al juego de la división, de la tensión y de la crispación».