Los distintos indicadores económicos atestiguan la recesión en un momento en el que está en juego la financiación autonómica con los Presupuestos en el horizonte
31 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Después del impacto informativo y emocional del accidente de Barajas, la semana ha venido cargada de noticias con aire de rectificación en todos los frentes. El Real Madrid anunció que fichaba a Santi Cazorla pero este se quedó en el Villarreal con un nuevo fracaso negociador del presidente Ramón Calderón . Entretanto, el presidente gallego Emilio Pérez Touriño convocó a la prensa, supuestamente para resolver la duda de la fecha electoral, si el 26 de octubre o el 9 de noviembre, pero acabó dejándolo para la primavera. Gran alivio del PP, satisfacción del Bloque y contrariedad del PSOE, que maneja mejores datos y sabe que dentro de medio año la situación será sensiblemente peor.
«Los números del paro y de casi todos los indicadores nos salen horrorosos», confiesa un alto cargo del Ministerio de Trabajo desde la resignación de que les ha tocado la peor legislatura que cabía, la de la recesión. Aznar ha aprovechado para decir que dejó un país rico hace cuatro años y medio y que los socialistas han despilfarrado sus reservas, pero ni siquiera se ha entrado a discutir la afirmación -el propio Felipe González la cuestiona- porque en la misma entrevista añadió, sobrado, que la foto de las Azores -con Bush , Blair y él mismo- es «el momento más glorioso de los últimos doscientos años de la historia de España». Esa declaración, más bien digna de un pasodoble, tapó el interesante titular económico.
Entretanto, el vicepresidente Pedro Solbes reitera a las autonomías que no hay dinero para todo y para todos. Las cuentas no le salen. Se diría que Solbes, que ha pasado dos meses casi en silencio, se ha decidido a decir verdades como puños aunque cuestionen los buenos deseos de Zapatero que sigue confiando en resolver todo en tres meses. La vicepresidenta De la Vega se sitúa en medio de los dos confiando en lo de la solución a tres meses pero anunciando que «vienen trimestres difíciles».
«El error, el gran error -se ha atrevido a escribir en La Vanguardia el profesor Francesc de Carreras - está en haber aprobado alegremente un Estatut con los sentimientos y no con la razón, por oportunismo y sin responsabilidad». Elogia Carreras a Solbes por decir: «Si el sistema para Cataluña no es similar al que se aplica a Asturias, no habrá forma humana de que esto funcione».
Tres meses de calma
En realidad esos tres meses de calma que pide Zapatero son vitales para su propio calendario. Servirán para aprobar los Presupuestos Generales del Estado del 2009, que ya serán de crisis y no de bonanza como los actuales. Prorrogarlos ahora sería contraproducente. El PNV ha comenzado las maniobras para parar el tren de la consulta de Ibarretxe y preparar el terreno para apoyar a Zapatero en los Presupuestos. Las cuentas parlamentarias de Moncloa son sencillas: con cinco vascos y dos gallegos del BNG se llega a 176 y hay Presupuestos para el año próximo que, a las malas, se prorrogarían para el 2010, pero teniendo en cuenta que son de crisis, no de expansión, y se cubriría el primer semestre del 2010 con la presidencia española de la Unión Europea.
Si Zapatero gana estos tres meses y esos siete votos, el problema político serio queda aplazado hasta el otoño del 2010. Para entonces ya se habrá renovado el Gobierno gallego, el vasco y quizás el catalán, además de haber superado las europeas. Con una supuesta mejora de la economía y con el glamur europeo, el líder socialista se atrevería, quizás, a intentar renovar mandato adelantando elecciones.
Mientras todo eso se cuece, en las Cortes compareció el viernes tarde Magdalena Álvarez para explicar el accidente de Barajas. Contó la ministra con una cortesía responsable de todos los grupos parlamentarios -no hay que acorralar el Gobierno en caso de catástrofe- excepto el suyo, curiosamente. El portavoz del PSOE, Salvador de la Encina , no supo estar a la altura y leyó un discurso en el que le sacó al PP lo del accidente del Yak 42. Problemas de llevar escrito el discurso de casa y no apreciar el cambio en el PP. Sus propios colegas y la misma ministra le afearon su conducta.