Funcionarios de prisiones movían la droga en la cárcel de Palma

Agencias

ESPAÑA

La investigación se inició después de que el director recibiese un paquete con un corazón como amenaza

20 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La policía ha desarticulado en la cárcel de Palma de Mallorca dos bandas encabezadas por funcionarios de prisiones, que se dedicaban a introducir droga y objetos prohibidos en el recinto, además de extorsionar y dar palizas a reclusos, operación en la que se ha detenido a cinco empleados y seis internos del penal.

La Jefatura de Policía de Baleares informaba ayer en un comunicado del desenlace de la operación K.?O., que comenzó el pasado miércoles impulsada por la Fiscalía Anticorrupción y por orden del Juzgado de Instrucción número tres de Palma. La investigación de este caso, según revela el comunicado policial, se inició a raíz del envío de un paquete al director del centro penitenciario que contenía un corazón, que la policía comprobó que no era humano.

Las indagaciones permitieron a los agentes identificar al autor del envío, el funcionario de prisiones Antonio C.?O., cabecilla de una de las bandas, así como localizar la carnicería en que se compró el órgano enviado.

En esa investigación se tuvo conocimiento de que Antonio C.?O. mantenía «conductas extrañas y de conflicto con internos y compañeros», por lo que se sospechó que podría dedicarse a acciones delictivas, como la venta de drogas u otros productos prohibidos.

La policía señala que, tras dos meses de investigación, se constató la existencia en el centro de dos organizaciones dedicadas a la venta, entre otros elementos, de droga, cuyos cabecillas eran el citado Antonio C.?O. y el funcionario Mario F.?L.

El comunicado precisa que el primero lideraba la banda más importante, en la que estaban distribuidas las funciones, integrada por otros cuatro funcionarios, a quienes se acusa de distintos delitos, así como por «internos de confianza», que llevaban a cabo la distribución de la droga y otros productos una vez introducidos en la cárcel.

Métodos mafiosos

Esta organización, precisa el comunicado, «no dudaba en el empleo de métodos mafiosos para conseguir sus fines», como amenazar, dar palizas o causar daños a compañeros e internos, o cambiar analíticas de orina de internos para beneficiarlos o perjudicarlos, según su interés.

Los integrantes de la banda también seguían a sus víctimas hasta identificar sus domicilios, se hacían pasar por policías, causaban daños a propiedades, e incluso realizaban filtraciones a los medios de comunicación de datos reservados para favorecer sus intereses.

Tras la información recabada, el pasado miércoles se practicaron simultáneamente nueve registros en cuatro domicilios y cinco celdas, en los que los agentes se incautaron de sustancias estupefacientes, diversa documentación, cinco equipos informáticos, numerosos teléfonos móviles de uso ilícito, útiles para el consumo y venta de drogas, y otros efectos.