El Gobierno también pretende reformar en esta legislatura la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, según anunció ayer la vicepresidenta primera. El anticipo causó inquietud en el partido, que teme que la modificación vaya en perjuicio de los católicos. María Teresa Fernández de la Vega justificó la iniciativa en que busca adecuar la normativa religiosa «a las nuevas circunstancias y al pluralismo que caracteriza a la España de hoy». También pretende, agregó, avanzar en la laicidad del Estado que se recoge en la Constitución española.
La vicepresidenta De la Vega sigue al pie de la letra lo que el PSOE anunció en su último programa electoral: «Los postulados constitucionales y la diversidad religiosa son razón jurídica y sociológica para proseguir una política que evite privilegios y discriminaciones de unas confesiones respecto de otras, de unas creencias frente a otras, porque eso siempre se traduce en desigualdades entre la ciudadanía».
En el citado texto, el PSOE se compromete a promocionar «la separación entre Iglesia y Estado, y la neutralidad del Estado hacia las creencias, religiosas o no, de sus ciudadanos. Sin que la cooperación con las confesiones religiosas derive en fórmulas confesionales o la falta de cooperación en discriminación negativa de lo religioso».
Los socialistas subrayan en su programa que «el derecho a la libertad religiosa, junto al de libertad ideológica, es la fuente del pluralismo como elemento esencial de la democracia: sin libertad de conciencia y de creencias no hay democracia».
Pretexto contra creencias
El portavoz del PP en la Comisión Constitucional del Congreso, Federico Trillo, expresó el rechazo de su grupo a la propuesta del Gobierno de revisar la Ley de Libertad Religiosa, porque no quiere que posibles cambios en la norma sean un pretexto contra creencias como la católica.
Acerca de la propuesta expresada por la vicepresidenta para revisar la Ley de Libertad Religiosa, que data de 1980, el ex ministro de Defensa aseguró: «Válgame Dios si tienen ustedes que amparar mi libertad religiosa. Me he sentido más tranquilo con la ley actual que con algunas actitudes de su Gobierno en campaña».
Tras manifestar sus creencias católicas, pidió al Ejecutivo que deje «las cosas como están» y que, en cualquier caso, las posibilidades de retocar la citada norma no resulten «un pretexto para hacer una ley contra determinadas creencias». «La mía, tan digna como la de los demás, es la de la mayoría de los españoles», apostilló.
De la Vega replicó que la modificación de la ley no irá contra nada ni contra nadie, ya que solo pretende garantizar los derechos de todos los practicantes de las diferentes religiones que se profesan en España.