Alcalde de facto de la ciudad malagueña, dirigía una organización delictiva compuesta por 120 empresas.
28 mar 2008 . Actualizado a las 13:57 h.El principal inculpado de la operación Malaya, José Antonio Roca, nunca se presentó a unas elecciones, pero era el alcalde de facto de Marbella. Bajo el teórico mandato de Marisol Yagüe, daba órdenes a concejales y funcionarios.
Desde la sombra, según el auto judicial del caso, dirigía todo el organigrama delictivo. La retahila de delitos por los que está procesado o imputado es casi interminable:cohecho, malversación, fraude contra la hacienda pública, blanqueo de capitales como jefe de una organización, falsedad, tenencia ilícita de armas, tráfico de influencias y prevaricación y contra la ordenación del territorio.
Roca utilizaba los recursos del ayuntamiento de Marbella para proteger sus intereses y ocultar a Hacienda los pingues beneficios de sus actividades ilegales. Le gustaba el lujo: tenía un cuadro de Miró en el baño y un tigre vivo enjaulado en una de sus faraónicas fincas. No está mal para un hombre que cuando el finado Jesús Gil llegó al poder en Marbella (a principios de los 90) estaba en el paro. Quince años después, gestionaba a través de 120 empresas tapadera un patrimonio de cientos de millones de euros.
Roca dirigía una maquinaria criminal con muchas ramificaciones. Incluso pagó a varios policías para encubrir al bailador Farruquito, procesado y condenado por darse a la fuga tras atropellar y matar a un hombre.