Su partido asume que CiU se abstendrá, rechaza acuerdos con ERC y ve con buenos ojos un pacto con IU
20 mar 2008 . Actualizado a las 02:22 h.El PSOE centra sus esfuerzos negociadores en los nacionalistas vascos y gallegos para asegurarse la investidura de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno en la primera votación. Los socialistas asumen que no podrán contar con el respaldo de CiU, que se abstendrá, si bien esperan tener su colaboración a medida que avance la legislatura. El partido gubernamental también tanteará al resto de fuerzas minoritarias, pero con un interés distinto al que pondrá con PNV y BNG.
Aún no ha habido reuniones personales, pero sí conversaciones telefónicas, y no pocas, entre dirigentes de las tres formaciones. Los socialistas atribuyen a estos contactos los gestos conciliadores del líder del PNV, Íñigo Urkullu, que califican de «interesantes» porque demuestran que, al menos, una parte del partido está interesada en abandonar la deriva soberanista de Juan José Ibarretxe.
En el PSOE creen que el PNV busca el acuerdo con la vista puesta en las próximas autonómicas porque tiene la convicción de que será imposible reeditar el tripartito que durante dos legislaturas ha sustentado al Ejecutivo de Vitoria, tanto por cuestiones de aritmética parlamentaria como de orientación política.
Los socialistas dan por hecho el acuerdo con la segunda pata, los nacionalistas gallegos. No en vano, ambas formaciones comparten la Xunta, una alianza que el Bloque rentabilizó en términos electorales el 9 de marzo. Además, las elecciones autonómicas en Galicia están a la vuelta de la esquina.
Los 169 diputados del PSOE más los seis del PNV y los dos del Bloque suman 177 y garantizan a Zapatero la mayoría absoluta el 8 de abril. Con todo, hay dirigentes del partido gubernamental que creen insuficiente la mayoría porque, aunque absoluta, está por debajo del respaldo al líder socialista de hace cuatro años. En el 2004, Zapatero fue investido con 183 votos. Sería paradójico, afirman fuentes de este sector, que con resultados electorales mejores se cuente con un apoyo parlamentario menor.
Otros grupos minoritarios
El PSOE establecerá su estrategia negociadora en la reunión de su comisión ejecutiva del próximo lunes, que ratificará las preferencias por el PNV y el BNG, y también resolverá qué hacer con el resto de fuerzas minoritarias. Muchos socialistas se oponen a buscar el apoyo de los tres diputados de Esquerra porque recuerdan los problemas de la pasada legislatura y alertan del rumbo más radical que puede adoptar este partido tras su congreso de junio.
Tiene más partidarios la opción de IU-Iniciativa: sus dos escaños no suponen una gran aportación numérica, pero son una contribución política cualitativa. El problema es que la formación de Llamazares puede pedir como contrapartida un grupo parlamentario con ERC, alternativa que con el reglamento del Congreso en la mano es inviable, ya que son dos fuerzas distintas que concurrieron con listas separadas y juntas no suman el 5% de los votos de todo el país; se quedan en el 4,97%.