El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó ayer que, pese al fracaso del diálogo, la «tregua ha acelerado el final del ETA» y las fuerzas de seguridad tienen que hacer ahora que esa «aceleración sea los más rápida posible». El ministro recordó que «ETA siempre ha salido de sus treguas peor de lo que entró» e insistió en que el «epitafio» de la banda «está ya escrito» y su «final no será otro que su desaparición», porque «nunca va alcanzar sus objetivos a través de la violencia».
También indicó que durante el alto el fuego el Ejecutivo fue siempre «coherente y acertado», lo que provocó que, a pesar de la vuelta a las armas de la banda, «el Estado sea más fuerte y ETA más débil» que antes de la tregua. Además, tachó de «mentiras y dislates» las afirmaciones de que la banda se fortaleció durante el alto el fuego.
«Que la serpiente no reviva»
Rubalcaba recurrió al anagrama de ETA para explicar por qué la «banda se ha vuelto a equivocar» al dejar que los pistoleros [el hacha] se impusieran al entorno político de Batasuna [la serpiente]. Y auguró a partir de ahora malos tiempos para esa «serpiente». «ETA está representada por el hacha, pero también por la serpiente. En esta tregua, el hacha se ha llevado la cabeza de la serpiente. Y ahora lo que tenemos que hacer desde el Estado es quitarles definitivamente el hacha, pero para ello es imprescindible que la serpiente no reviva», indicó.