Funcionarios de prisiones de toda España se concentraron pacíficamente ayer para protestar «por las lamentables condiciones de vida de los internos, que provocan motines como el de la pasada semana en la cárcel de Picasent (Valencia)», con cuyos trabajadores se han solidarizado.
Así lo afirmó José Miguel Guzmán, de CC.?OO., quien se manifestó a las 12 de la mañana en las puertas de la prisión de Las Palmas de Gran Canaria junto a otros 40 funcionarios para denunciar las condiciones en las que viven los presos, lo que, dice, provoca una mala relación con los trabajadores.
Según Guzmán, las concentraciones tuvieron un buen seguimiento en todos los centros penitenciarios, pese a que los trabajadores de prisiones deben mantenerse en su puesto para garantizar la normalidad en los centros.
La Dirección General de Instituciones Penitenciarias dio instrucciones a los directores de los centros para que, en vista de los motivos de las concentraciones, facilitaran la asistencia, siempre que las necesidades de servicio lo permitieran. Guzmán entiende que sucesos como el de la prisión de Picasent -cuatro trabajadores fueron secuestrados durante varias horas- sean «cada vez más frecuentes», puesto que «está íntimamente relacionado que cuanto peores sean las condiciones de vida, peor será el trato entre los internos y los trabajadores de los centros». Los sindicatos CC.?OO., UGT, USO, CIG y Acaip llegaron a esta conclusión comparando la calidad de vida de los internos españoles con la de otros europeos, ya que España está a la cabeza en el número de internos por cada mil habitantes.
«Tenemos una legislación muy avanzada y envidiable en Europa, pero sin embargo no somos capaces de desarrollarla», ha agregado José Miguel Guzmán, que matizó que, por ejemplo, «un interno por celda es un sueño en las prisiones españolas».
En este sentido, el representante de Comisiones Obreras. indicó que «en España hay prisiones con hasta cuatro internos por celda. En Las Palmas, los presos de régimen abierto duermen en los vestuarios de los funcionarios», algo que lamenta y por lo que desea que se abra un debate público para replantear el futuro de la política penitenciaria.