La Guardia Civil centra las investigaciones del intento de asesinato del alcalde del Polop en sus relaciones íntimas o en una venganza por una cuestión urbanística
24 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Polop es un pueblo de la provincia de Alicante que vive en tensión desde hace cuatro días. Sus casi 4.000 habitantes no tienen otro tema de conversación que el intento de asesinato que sufrió su alcalde, Alejandro Ponsoda Bou, el pasado viernes por la noche, cuando dos individuos le dispararon tres tiros, de los cuales uno le penetró en la cabeza y le tiene al borde de la muerte. Y la pregunta que se hacen todos los vecinos es ¿por qué?
Ésta es la preocupación máxima de los polopinos, saber las razones que han llevado a esta vil agresión a una persona que todos definen «como un buen chico, al que lo único que le preocupa es el bienestar de la gente de su pueblo».
Y a resolver este crucial interrogante dedican sus esfuerzos decenas de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, incluso algunos llegados desde Madrid, que se han desplazado a esta localidad de las montañas alicantinas situada a la espalda del inmenso Benidorm.
Y aunque los responsables de las averiguaciones repiten una y otra vez que todas las líneas de investigación permanecen abiertas, todo apunta hay que hay dos que están centrando sus mayores esfuerzos: una venganza por una cuestión sentimental o un castigo por intereses urbanísticos.
Cartas íntimas
Tras interrogar a todos los familiares del regidor y compañeros del consistorio, los investigadores están centrando sus pesquisas en averiguar su vida personal más íntima.
En un registro efectuado en una segunda vivienda propiedad del primer edil fueron hallados algunos escritos y cartas que han llevado a pensar a los agentes que la causa del intento de asesinato reside en sus «relaciones más personales».
De hecho, están investigando los desplazamientos realizados últimamente por el alcalde, especialmente uno de fechas recientes a Madrid, para conocer el hotel donde se hospedó y si llegó solo o acompañado.
Ésta parece ser la línea de investigación más convincente, pero ni mucho menos la única, puesto que si así fuera, la Guardia Civil no estaría revisando uno por uno los expedientes urbanísticos del Ayuntamiento de Polop, como confirmaron ayer a La Voz fuentes bien informadas del Consistorio alicantino.
Durante las últimas 48 horas, varios agentes repasaron todas las actuaciones urbanísticas en las que ha tomado parte el regidor agredido, con el objetivo de encontrar alguna que hubiera provocado polémica y ganas de venganza que facilitaran un móvil.
Esto es lo que en un principio pensaban los agentes que tenía una pareja que reside desde hace años en una finca próxima al domicilio del Alejandro Ponsoda, en Xirles, pedanía de Polop situada a menos de dos kilómetros del casco urbano.
El miércoles, acompañado por funcionarios municipales y agentes de la Policía Local, el primer edil se desplazó hasta esta finca para marcar alrededor de 350 metros cuadrados de terreno que les iban a expropiar para poder ampliar la calle del pueblo que pasa junto a la valla.
En libertad
Los dos miembros de la pareja, francés él y leonesa ella, discutieron con el alcalde y llegaron a amenazarle con una: «Te vamos a matar», según confirmó a La Voz Vicenta Fuster, ex primer alcalde de Polop y amiga de Ponsoda. Pero tras prestar declaración el sábado, fueron puestos en libertad sin cargos.
Aunque la mayoría de sus vecinos no les conocen, pues a pesar de llevar cuatro años residiendo allí no mantienen relación con nadie del pueblo, aseguran que no creen que sean los culpables.