Ingresó en la cárcel el 21 de julio del 2006 por presunta corrupción

Cristina Arias

ESPAÑA

22 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Julián Muñoz se convirtió en alcalde de Marbella el 2 de mayo del 2002 con la mayoría absoluta del Grupo Independiente Liberal (GIL) y revalidó su cargo en las elecciones municipales de mayo del 2003 conservando la mayoría. Pero lo ocupó poco tiempo. El 13 de agosto salió del ayuntamiento tras prosperar una moción de censura contra él.

En el 2006, Muñoz, que ya había adquirido una gran relevancia pública por su relación con Isabel Pantoja, comenzó a ser señalado debido a las investigaciones que se siguieron contra la corrupción urbanística en el ya tan conocido caso Malaya. Tras las dos primeras fases en las que fueron detenidos varios miembros de la corporación y algunos empresarios, el 19 de julio la policía detuvo a Julián Muñoz.

Entre rejas

El 21 de julio, el juez Miguel Ángel Torres decretó prisión incondicional por los delitos de cohecho y malversación de caudales públicos para el ex regidor marbellí, que ingresó en la cárcel malagueña de Alhaurín de la Torre. Su vida entre rejas ha estado marcada por un constante revuelo mediático y por su delicado estado de salud.

A los pocos meses de su ingreso, el 5 de octubre, Muñoz fue trasladado a la prisión de Jaén, donde todavía se encuentra y desde donde acudió a declarar cada vez que lo solicitaban los instructores de los distintos sumarios en los que es investigado.

Durante estos 14 meses de prisión, Muñoz vio cómo era detenida Isabel Pantoja dentro de la investigación por el caso Malaya, sufrió una dolencia cardíaca que motivó varias visitas al médico (el 15 de noviembre le hicieron un cateterismo, el 5 de febrero se sometió a un reconocimiento y el 1 de marzo estuvo cinco horas hospitalizado), siguió una huelga de hambre de seis días en mayo -supuestamente como protesta por la detención de la tonadillera- en los que perdió dos kilos y sufrió la muerte de su hermana mayor en agosto, cuando salió con un permiso penitenciario para asistir a su entierro.