«Navarra no se vende, se regala»

La Voz

ESPAÑA

«Traidores», «cobardes» y «felones» fueron algunos de los calificativos que tuvieron que escuchar los parlamentarios del PSN a su llegada al Parlamento navarro. Frente a la Cámara, unas cien personas, la mayoría simpatizantes de NaBai y algunos socialistas llegados de los pueblos de la Ribera navarra, mostraron así su rechazo a la decisión del PSOE de facilitar la investidura de Sanz.

«¡Navarra no se vende, se regala!», le gritaron al secretario general del PSN, Carlos Chivite, que tuvo que ser protegido por la Policía Foral.

Por contra, la felicidad de Sanz contrastaba, al término de la sesión, con su humildad del día anterior en su debate con el portavoz socialista, Roberto Jiménez, a quien ofreció entrar en su Gobierno y, tras marcar distancias respecto del PP, prometió lealtad al Gobierno central, sobre todo en la lucha contra ETA. Mucho más crecido, ayer utilizó la fórmula «bien está lo que bien acaba» para valorar su reelección. Celebró que haya «triunfado el sentido común» y prometió trabajar «para que los grupos políticos sean capaces de ponerse de acuerdo». El líder de UPN, que afronta la tarea de gobernar en minoría y bajo la amenaza de una moción de censura, anunció una próxima reunión con Zapatero tras las vacaciones para normalizar las relaciones entre los Ejecutivos central y autonómico.