Un vecino de armas tomar

La Voz

ESPAÑA

29 jul 2007 . Actualizado a las 13:32 h.

ón que saluda a los medios de comunicación a la salida de los juzgados poco tiene que ver con la realidad del Solitario, a quien atribuyen la muerte de dos guardias civiles en Castejón (Navarra) en el 2004 y un cabo de la policía local de Vall d'Uxó (Castellón) en el 2000, herido por un compañero durante el tiroteo.

Sus vecinos de la calle Galeno, de la urbanización madrileña de Las Rozas tampoco hablaban bien de él. Tenía abiertas ocho disputas judiciales por daños o amenazas en el vecindario. Su mala fama de violento y conflictivo era tal que los niños del barrio lo apodaban Homo Brutus. A un menor se le cayó la pelota en su jardín y fue amenazado. Siempre la montaba en las reuniones de la comunidad de vecinos.

El director general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida, lo definió como «persona paranoica» y «extremadamente violenta». Algunos vecinos aseguran que, por su actitud, su familia se ganó el apodo de los locos de Majadahonda. Afirman que trataba muy mal a sus hijos y que sólo le tenía respeto a su madre, una maestra comunista de la citada localidad, ahora ya anciana. En los últimos días, además, han trascendido otros detalles, como que se libró de la mili por sufrir esquizofrenia, que era radioaficionado y que le gustaba tocar el órgano y escuchar música.

En el taller de Pinto reparaba armas que compraba a través de internet, y la policía cree que pudo haber recibido entrenamiento militar en un país árabe, Libia o Argelia, hace ya algunos años.

Su plan era volar a Brasil tras el último golpe para establecer un negocio en el país y quedarse a vivir con una novia a la que enviaba regularmente cantidades de dinero producto de sus fechorías. La policía halló varios recibos que probaban dichas remesas periódicas al extranjero. Es posible que la mujer sudamericana sea arrestada por encubridora.

Lo que está claro era que el Solitario quería retirarse o, al menos, abandonar España. Fuentes de la policía judicial de Coímbra creen que España «era demasiado peligrosa para él». Eso explicaría que intentase dar su primer golpe en Portugal antes de cruzar el charco en busca de una nueva vida.

Pero el registro policial de su chalé no reveló muchos indicios de que planease mudarse de Madrid. Eso no quitaba que en el centro del salón ondease una gran bandera de Brasil o que ya tuviese comprados los billetes del vuelo para partir tras el robo.