Una noche en Andalucía

La Voz

ESPAÑA

A pesar de la inevitable plebeyez del turismo estival, nunca dejan de subírseme a la cabeza las torres y muros medievales del Casco Viejo marbellí, el trazado todavía moruno de muchas calles, los templos y santuarios cristianos, los muros encalados con ornato de tiestos o botes de geranios, pero aquella noche, hace una semana, resultó especial, ya que se abrieron las damas de noche sobre la puerta del restaurante Buenaventura (Pl. de la Iglesia, 5, tno. 952 858 069) y su aroma tan como hindú se desparramara por los contornos. Las «mositas en fló» que deambulan por la plaza experimentaron tal eclosión y todo adoptó un toque mágico, una cualidad única, sin que la cena que compartíamos mi mujer y yo en la terraza exterior (degustación, 48 ¿ más IVA) rompiese el hechizo. Por el contrario, el foie de pato con reducción de vino de Málaga y puré de higos fue excelente, sublime el ajo blanco de piñones, el pescado de temporada no les iba a la zaga, y así sucesivamente. Las raciones resultaron demasiado copiosas, eso sí, comparadas con las homeopatías madrileñas, y apenas pudimos mordisquear la presa ibérica, la torrija de almendras y demás fanfarria: magia.