Análisis Tras una semana agitada y clarificadora, el tribunal tiene previsto despachar a un centenar de testigos «de trámite»
15 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El juicio del 11-M entra hoy en una de las semanas más tranquilas. En estas tres sesiones previas al puente de mayo, que supondrá un nuevo receso impuesto por el calendario festivo madrileño, la mayoría de los testigos se limitarán a ratificar testimonios suyos obrantes en el sumario, con lo que, de ser interrogados por alguien, sólo lo serán por las partes que los hayan propuesto y muchos de ellos ya no tendrán que comparecer si éstas renuncian. La comparecencia de los dos agentes de la DIGOS (Divisione Investigazioni Generali e Operazioni Speciali) de Italia, prevista inicialmente para hoy, ha quedado aplazada para el lunes 7 de mayo, según confirmaron fuentes del tribunal. Estos dos agentes, propuestos por el fiscal y la mayoría de las acusaciones y por dos de las defensas -la de Mohamed Larbi Ben Sellam y Rabei Osmán, el Egipcio - participaron en la investigación y detención de este último en Milán, aportando abundantes indicios de que puede ser el autor intelectual -al menos uno de ellos- de los atentados de Madrid. Negligencia policial Atrás queda una de las semanas más movidas del juicio, que comenzaba con el testimonio del teniente Víctor, el controlador del confidente de la Guardia Civil Rafa Zouhier, que sirvió para confirmar algo sabido: la negligencia con que actuaron algunos cuerpos policiales cuando tuvieron noticias relacionadas con las tramas delictivas que luego se vieron involucradas en los atentados. Así, el testigo corroboró que nadie se dio por enterado de que Suárez Trashorras y compañía ya ofertaban al mejor postor 150 kilos de explosivos un año antes de los atentados de Madrid. Llegó a reconocer incluso que «se olvidó» de contar el dato al juez instructor cuando fue llamado a declarar. También se escucharon testimonios que ponen los pelos de punta sobre las despedidas telefónicas con sus familiares de los suicidas de Leganés. Uno de ellos llegó incluso a reconocer al Chino «por la dentadura postiza» y por la voz en el vídeo reivindicativo de los atentados, a pesar de que en él llevaba la cara cubierta con una capucha. Pero el plato fuerte de la semana llegó con los testimonios de Jesús de la Morena y Pedro Díaz Pintado. A quienes los hayan escuchado sin filtros en los oídos les habrá quedado meridianamente claro que desde primeras horas de la tarde del mismo día 11 no había datos objetivos para seguir dando prioridad a la pista etarra, a la hora de apuntar hacia los posibles autores de aquellos brutales atentados.