Deficiente maquillaje electoral

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

14 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

A la pregunta en las aulas de cuál es la época del año con más flores, ya no es suficiente con responder que la primavera. Cabe añadir: «Sobre todo en las ciudades españolas, el mes de mayo de cada cuatro años, en vísperas electorales». Las obras se terminan aceleradamente, los jardines se replantan, las inauguraciones se prodigan y hasta la crispación se atenúa para poder dar una imagen maquillada el día 27 de mayo. El problema es que no todo sale bien y el Partido Popular, entre otros, está teniendo muy mala suerte en esa operación cosmética. Y el PSOE, que la mala suerte ya la tuvo hace unas semanas con lo de De Juana Chaos y Otegi, se busca otros líos para complicarse la vida. A qué viene, si no, encender a los ingenieros en vísperas electorales con el proyecto de fusión de ingenierías superiores y de grado medio. ¿No les bastaba con tener molestos a los farmacéuticos o a los médicos? Pepe Blanco debería pedirle a su amigo y jefe Rodríguez Zapatero que, por lo menos durante unas semanas, el Gobierno deje de pisar charcos, porque los trajes se salpican y el maquillaje se estropea. Rajoy también lleva su pesada cruz, y no sólo por el eterno enfrentamiento entre Zaplana y Camp s , ahora para el cierre de las listas municipales. ¿Quien le mandaba al gerente del Partido Popular en Melilla encargar réplicas de impresos para votar dando pie a que Zapatero pueda salir pidiendo «elecciones limpias y sin fraudes» y otros, menos educados, a anunciar «intentos de pucherazo»? O la mala suerte de que se le pase al Grupo Mixto, precisamente ahora, Joaquín Calomarde , un diputado valenciano al que le pareció que el Partido Popular estuvo fuera de lugar en sus críticas al Estatuto de Cataluña. El diputado Calomarde quizás no sea un personaje fácil de manejar a la vista de la polémica sobre sus frecuentes inasistencias al Congreso que él atribuye a una enfermedad probada. Pero por tratarse de un crítico con la dirección de su partido porque reclama «un Partido Popular de centro», no deberían acosarlo en vísperas electorales. A sus jefes se les ha escapado de las manos y de su grupo parlamentario. El caso Conthe ¿Y qué manual de crisis hay que recomendarle al Gobierno para que maneje el caso Manuel Conthe con un poco de tacto? Conthe ha perdido credibilidad desde hace tiempo y muy pocos aceptan sus argumentaciones, pero está visto que es feliz enfrentándose él solo contra el Gobierno, contra la CNMV que preside y contra medio mundo. Es la hazaña de su vida y ni siquiera Pedro Solbes, que lo recomendó, puede hacerle entrar en razón. También a otros se les escapó el caso de las manos y hacen el ridículo. Otra dificultad añadida para que todo quede bonito el día 27 de mayo es que si se tolera una política de crispación durante tres años es casi imposible frenarla en tres semanas. Hay que ver la mala suerte que tiene Rajoy con la increíble decisión del ex director de la Policía con Aznar , Agustín Díaz de Mera , de no colaborar con la Justicia para esclarecer el 11-M. Media dirección del Partido Popular ha estado abonando la tesis de la conspiración islámico-etarra-socialista para cometer los atentados escuchando con complacencia las diatribas diarias de dos periodistas y de sus coros folclóricos. Y cuando todo se desmonta definitivamente porque el guión ya no daba para más ficciones, Díaz de Mera acude a salvar la conspiración mediática en contra de la voluntad de Rajoy. Mariano, de lejos el más sensato, siempre quiso cerrar ese capítulo que sólo puede perjudicar a su partido y en especial a Ángel Acebes , ministro del Interior entonces. Pero se lo reabren. Un eurodiputado del Partido Popular comenta a este periódico que no salen de su asombro. «Al aparecer eso de los etarras, le preguntamos a Díaz de Mera y nos dijo que había que mirar hacia Marruecos porque el atentado venía de allí y no de otra parte». Siempre fue su tesis. Por eso sus propios compañeros no comprenden que Díaz de Mera se metiera en ese lío de dar cobertura a la historia de los etarras. Puede dar cierta vida a una conspiración ya desbaratada, pero perjudica gravemente a su partido en unas fechas, además, tan delicadas. Y, al final, el show de Martínez Pujalte , el diputado popular que protagonizó aquel sketch con el presidente Manuel Marín , no digno del Congreso. El viernes, Martínez Pujalte hizo reír a los periodistas parlamentarios al decir que «el Gobierno de Zapatero entró con metralletas en Afinsa para arruinar a cuatrocientas mil familias sólo con el objetivo de ocultar en los medios la detención ilegal de dos militantes del Partido Popular en el caso Bono». Dijo eso y otras frases de ese calibre para terminar pidiendo «moderación a los socialistas». La rueda de prensa fue una fiesta, pero el maquillaje quedó arruinado.