Luna de miel hispano-marroquí

P. de las Heras RABAT

ESPAÑA

ABDELHAK SENNA

José Luis Rodríguez Zapatero se ofreció ayer al primer ministro del reino alauí, Driss Jettou, para convertir a España en el «mayor aliado» de Marruecos ante la UE

05 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Zapatero aterrizó ayer en Rabat al frente de una delegación compuesta por ocho ministros para participar en la VIII Reunión de Alto Nivel (RAN) hispano-maarroquí. Un encuentro que servirá más para «hacer balance» de tres años de relaciones «fructíferas» -en palabras del titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos- que para cerrar acuerdos concretos. «Se ha querido proyectar la agenda entre países vecinos y aliados que buscan la paz y la estabilidad en esta región», explicó Moratinos. Los marroquíes esperaban que en esta ocasión Zapatero diera su respaldo al proyecto de autonomía para el Sáhara, que se presentará ante la ONU el próximo mes de abril. La opinión de España se considera decisiva. La delegación de Rabat encargada de explicar las grandes líneas de su plan a las potencias internacionales otorgó, de hecho, un papel preferente a Madrid en una reciente gira. Fue, tras París, la segunda escala en una gira que se completará con Washington, Londres, Moscú y Berlín. La solución ideada por Rabat no pareció entusiasmar, sin embargo, al Ejecutivo socialista. El texto, del que se conoce muy poco, sigue sin contemplar el derecho de autodeterminación para el pueblo saharaui; uno de los pocos requisitos en los que se mantiene firme el Gabinete de Zapatero. Desde que llegó a La Moncloa, el presidente del Gobierno se ha movido entre dos aguas y ha apostado siempre por una solución «consensuada entre ambas partes». Esta actitud le valió los reproches del presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, en su último encuentro, el pasado diciembre. Ahora, Marruecos tiene intención de incluir una mención sobre el asunto en la declaración conjunta que suscribirán ambos países como colofón de esta VIII RAN. Pero Moratinos ya adelantó que España mantendrá su postura: «Todas las propuestas bien desarrolladas tienen que enmarcarse dentro de la legalidad internacional y de la ONU».