Madrid, Madrid, Madrid El tradicional recorrido de los Reyes Magos promueve el entendimiento entre pueblos
05 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?iles de pequeños y mayores contagiados por el espíritu de la Navidad pusieron ayer cara de no haber roto nunca un plato y salieron a la calle para dar la bienvenida a los Reyes Magos, al tiempo que albergaban en su interior la esperanza de encontrar esta mañana un regalo en sus zapatos. Conscientes de este cariño, los monarcas de Oriente acudieron a su cita tradicional con los madrileños con una impresionante comitiva integrada por más de treinta elementos entre carrozas, vehículos antiguos y bandas de música, además de sus fieles camellos y otros animales. Como novedad, partieron de la plaza de San Juan de la Cruz, a las 18.00 horas, y terminaron en Cibeles, pasadas las ocho de la tarde. Con el mismo ansia con que se disputa un artículo rebajado al 50%, los 16.000 asientos gratuitos que instaló el Ayuntamiento a lo largo de todo el trayecto se ocuparon rápidamente, incluso hubo ciudadanos que acudieron a las 12.30 horas. Ya fuera apaciblemente sentados o de pie, los asistentes pudieron disfrutar de un espectáculo de magia, color, fantasía y una intensa lluvia de caramelos, que a muchos, además de endulzarles la vida, golpeó en la cabeza. ?rganizado por el Área de las Artes del Ayuntamiento bajo la dirección artística de la prestigiosa Delia Piccirilli, el desfile tuvo por tema El encuentro y la convivencia entre los pueblos . De este modo, Melchor, el más anciano de los reyes, representaba a los europeos; Gaspar encarnaba al pueblo asiático, mientras que Baltasar personificaba al continente negro africano. Igual que en ediciones anteriores, diversas actuaciones de teatro precedieron y acompañaron a la cabalgata. Entre ellas sobresalió por su delicada belleza la compañía China Disabled People's Art Trouppe, que ofrecieron un fragmento del espectáculo My drea m en Cibeles, o el montaje Corazón de ánge l, con el que Theatre Tol amenizó la espera en Coló . La Estrella de helio, de Las Artes; el Escuadrón Ecuestre de la Policía Municipal y su banda de música, y dos camiones antiguos del Cuerpo de Bomberos encabezaron el pasacalles real. Especialmente creativas fueron las carrozas del Área de Medio Ambiente y Servicios a la Ciudad, que escenificó el universo de Jack y las habichuelas mágicas al compás de la Shree-Muktajeevan Pipe Band, una insólita formación de gaitas escocesas integrada por músicos hindúes. Mientras, la Concejalía de Las Artes desarrolló algunos de los cuentos de Las mil y una noches. Tras repartir alegría y cientos de sueños por las calles de la ciudad, los monarcas leyeron en la plaza de Cibeles su habitual mensaje de paz y amor. El broche de oro lo puso la compañía Kitonb con la obra El vuelo del tiemp o, dirigido por Ángel Bonell o. Atascos interminables, conductores aporreando el cláxon tras perder la paciencia, semáforos inútilmente en verde... El tráfico ayer en la ciudad se merecía especialmente el calificativo de endiablado. Quizá el motivo no fuese otro que el de que miles de madrileños dejaron para el último día la búsqueda de los regalos de Reyes y, ya se sabe, las prisas y los coches no son una buena combinación. Aunque el hecho de que, por primera vez en años, la Cabalgata cambiara su itinerario y fuera imprescindible cortar al tráfico la principal arteria de la ciudad, la Castellana, también hizo su aportación a un infernal día para viajar en coche. Todo sea por la ilusión infantil... aunque muchos se acordaran de Herodes.