Prisión sin fianza para el conductor del vehículo, que ocultó el número de acompañantes El juez considera posible que todavía «se encontrase con vida» cuando llegó la policía
18 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El Juzgado número 3 de Santander decretó ayer prisión sin fianza para el conductor de 21 años detenido tras resultar accidentado, bebido, en la autovía S-10 y haber ocultado a las asistencias que en el coche iban otros dos jóvenes, cuyos cadáveres fueron hallados a la mañana siguiente. El juez que instruye la causa imputa al conductor, Adrián G.?B., dos delitos de homicidio por imprudencia, otro de conducción temeraria y un tercero de omisión del deber de socorro, ya que el médico forense ha determinado que una de las dos víctimas no murió en el acto. El coche en el que viajaba Adrián G.?B. con otros tres jóvenes se salió de la calzada a las 22.30 horas del viernes, en la autovía de salida de Santander (S-10), a la altura del centro comercial Valle Real (Camargo), y acabó cayendo en una zona de marisma. El acusado conducía a una velocidad de unos 150 kilómetros por hora en un tramo donde está prohibido superar los 100 y había hecho varias «maniobras incorrectas y peligrosas», relata el juez en el auto de prisión. Cuando los servicios de socorro llegaron al lugar, se encontraron con dos jóvenes en el coche, Adrián G.?B., que sufría heridas leves, y un acompañante, J.?A.?G.?B., que se hallaba en estado inconsciente. Agentes de la Guardia Civil practicaron entonces al conductor la prueba de alcoholemia, que dio positivo con una tasa de 0,45 y 0,47, casi el doble de lo permitido. El juez imputa a Adrián G.?B. un delito de omisión del deber de socorro porque «instantes después del accidente, cuando fue preguntado acerca de las personas que viajaban en el vehículo, contestó que sólo viajaba con Ángel [J.?A.?G.?B.]». Sin embargo, a la mañana siguiente se encontraron cerca del lugar del siniestro los cuerpos de los otros dos jóvenes. El forense ha precisado que uno de ellos no murió en el acto, por lo que, según el juez, «es posible que a la llegada de la policía uno de los fallecidos aún se encontrase con vida».