ZP quiere acercar Portugal

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

25 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La agenda de un presidente es siempre intensa, pero la de Zapatero resulta frenética. Ha cerrado por fin el frente de Cataluña con la elección el viernes de José Montilla como president de la Generalitat número 128, no en vano es una institución que viene desde la Edad Media. Artur Mas , a pesar de ser hombre correcto, le acusa de entender su mandato que ahora arranca como «una gestoría sin ambición nacional exenta de pasión por Cataluña». No es mal comienzo que a uno lo acusen de gestor después de una legislatura en la que se hicieron cosas, pero donde lo principal era el interminable asunto identitario. Contrariamente, el frente vasco más bien empeora. «Es una irresponsabilidad la actitud del PP porque cuando gobernaba nunca nos opusimos a cualquier acercamiento, a cualquier negociación», señala a La Voz Ramón Jáuregui , ex vicelendakari socialista. Jáuregui cree que un partido nacional solo, aunque gobierne, no puede resolver este asunto. Cierto: el PP es imprescindible y anoche demostró de nuevo su fuerza con una multitudinaria manifestación de oposición al proceso de paz. Pero, además, la Policía francesa advierte de movimientos de etarras -robos de coches, etc.- que indican que la banda no está dispuesta a terminar con su actividad. Acaso Zapatero se precipitó, pero entiende que debía intentarlo. Con ese asunto tan enredado y tratando de que instancias internacionales -como la ONU, la OTAN, etc.- le «compren» su propuesta de Alianza de Civilizaciones, tiene aún más valor que el presidente dedique esfuerzos a aprobar esa asignatura eternamente pendiente de acercar Portugal. La nueva cumbre hispano-lusa de Badajoz ha mostrado la excelente sintonía entre Zapatero y el primer ministro portugués, José Sócrates . Sin embargo, no consiguen mover a sus respectivas estructuras administrativas a su ritmo. Aprobaron un nuevo puente sobre el río Támega para acercar Verín y Chaves, pero el AVE Lisboa- Madrid no será realidad hasta el 2013. Entrará por Extremadura y no por Salamanca, lo que motivó la incomparecencia en la cumbre del presidente castellano-leonés Herrera . Manuel Chaves faltó por motivos de agenda, pero Pérez Touriño sí estuvo allí e hizo bien porque desde Galicia, sin duda, es desde donde se divisa mejor Portugal por razones históricas, de proximidad lingüística y de intercambio económico. Pero no sólo por eso: se nota el trabajo de diez años del Eixo Atlántico, especie de lobby en el que participan las nueve principales ciudades de Galicia y otras nueve del norte de Portugal. Es la instancia que, junto con la Comunidad de Trabajo Galicia-Norte de Portugal, impulsa el concepto de eurorregión en Europa por delante de experiencias de otros países y, por supuesto, del nuestro. Es modelo de trabajo para la eurorregión mediterránea con la que siempre soñó Maragall , pero cada vez que hablaba le decían que quería refundar el Reino de Aragón que incluia Cataluña, Valencia y las Baleares. Y desde luego mejor le iría a Zapatero y Sócrates en su loable empeño de aproximar definidamente a los dos países, que siempre han vivido de espaldas a pesar de su vecindad, si existiera algo equivalente entre el Douro y Castilla y León, el Alentejo y Extremadura o el Algarve y Andalucía. De hecho, existe tímidamente, pero en el caso del norte fue determinante el impulso de Manuel Fraga Iribarne y del ex ministro de Economía portugués Luis Braga da Cruz . «Fraga ya era buen amigo de mi padre, profesor de la Universidad de Coimbra -señala Braga da Cruz a La Voz- y nuestra excelente relación personal facilitó los avances de ese proyecto tan esperanzador». Se queja Braga, y todos los políticos del norte, de la incomprensión de Lisboa y reconoce, al igual que el ex ministro Luis Valente de Oliveira , que su sueño sería una autonomía en el norte de Portugal como la que tiene Galicia. Sin embargo, la Euroregión Atlántica no sedujo a algunos políticos gallegos, como Paco Vázquez , por ejemplo. El magnífico ex alcalde de A Coruña, que ya hubiera querido Vigo para sí aunque fuera martes y jueves por las tardes, no asistía a las reuniones del Eixo Atlántico, absorto en su particular república de A Coruña. Se espera que su sucesor, Losada , amplíe esa visión estratégica más allá del término municipal. En el otro polo de comprensión del concepto de la euroregión, además de Fraga y Touriño, estarían Bugallo , Quintana y el propio Núñez Feijoo , entre tantos otros, aunque no todos hicieran declaraciones sobre este asunto. Léase Juan Miguel Diz Guedes , que por su condición de miñoto siempre tuvo a Portugal en su mirada. Por cierto, que la discreta baja en el PP de este ex conselleiro de Fraga, el único que le dimitió, no ha pasado desapercibida en Madrid. Fraga lo sabe y ha trascendido que no lo celebra. De fuentes solventes, La Voz ha conocido que el propio Mariano Rajoy se interesó personalmente por sus razones para dejar el PP gallego. No son tiempos para perder energía. Entretanto se ha producido en España un acontecimiento de gran trascendencia: se nombrará al primer director general de RTVE consensuado y no designado por el Gobierno. Aunque cueste creerlo, PSOE y PP se han puesto de acuerdo para nombrar al periodista y gestor Luis Fernández , quien se siente honrado, según sus palabras, «por este consenso insólito». Antes fue la Ley de Dependencia, el Estatuto de Andalucía, el de Valencia y poco más. Pobre balance, aún.