Juicio contra uno de los implicados del 11-M por un caso de tráfico de drogas en el 2001

La Voz AGENCIAS | GIJÓN

ESPAÑA

23 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El juicio por la denominada operación Pipol, que permitió desarticular una red de tráfico de drogas y de explosivos en Asturias, se abrió ayer con la exigencia de la defensa de Emilio Suárez Trashorras, acusado de suministrar la dinamita utilizada en los atentados del 11-M, de «no mezclar» ambos procesos. El letrado de Suárez Trashorras, Gerardo Turiel, incidió en que en la vista que comenzó ayer en la sección octava de la Audiencia Provincial de Asturias se juzgan hechos ocurridos en Gijón y Avilés en el 2001, y que no aceptará que «nadie» los mezcle con unos atentados terroristas cometidos en Madrid tres años después. Penas de 17 años Trashorras y su cuñado, Antonio Toro, que se enfrentan a sendas penas de 17 años de cárcel por los delitos de tráfico de estupefacientes y explosivos, accedieron al Palacio de Justicia de Gijón con el rostro descubierto y esposados. La operación Pipol se cerró en julio del 2001 con la incautación de más de 86 kilos de hachís, casi tres kilos de cocaína y otras sustancias alucinógenas, así como de 16 cartuchos de Goma-2, como la utilizada en los atentados del 11-M, y 94 detonadores industriales. El fiscal Perals solicita para los veinte acusados cerca de doscientos años de cárcel y un total de 1,5 millones de euros en concepto de multas.