La mayoría conservadora del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en una decisión de la que nadie recuerda precedentes, impidió ayer que el órgano de gobierno de los jueces respaldase el trabajo de Baltasar Garzón ante la avalancha de ataques personales y profesionales que sufre por parte de algunos partidos, asociaciones y medios de comunicación conservadores desde que el viernes pasado dio la vuelta a la teoría de la conspiración sobre el 11-M e imputó por una posible falsedad de documento oficial a los tres peritos policiales que intentaron vincular a ETA en la ejecución de la masacre de los trenes de cercanías. El inusual rechazo del amparo a un juez fue acordado gracias a los votos del propio presidente del CGPJ, Francisco Hernando, y de los vocales Enrique López y Carlos Ríos. El PSOE acusó al PP de utilizar sus «peones» en el Consejo General del Poder Judicial para «torpedear» la investigación sobre el 11-M. El portavoz socialista en el Congreso sostuvo que los vocales conservadores del órgano de gobierno de la judicatura actúan guiados por intereses «partidarios y políticos». La Fiscalía de la Audiencia Nacional envió un informe al Poder Judicial en el que niega de forma tajante que Garzón coaccionase el jueves pasado, durante el interrogatorio como testigos, a los tres peritos policiales.