«Galicia debe experimentar en el interior un empuje vital estable»

Marina de Miguel la voz | madrid

ESPAÑA

Entrevista | Fernando de Castro Como máximo responsable de la institución, el arquitecto ourensano aboga por transmitir y promover una visión social, cultural y empresarial de su tierra natal

18 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Con más de cien años de existencia, el Centro Gallego de Madrid se ha convertido en uno de los más significativos embajadores de aquella comunidad en la capital. Su presidente, Fernando de Castro, reivindica más apoyo por parte de la Xunta, con el propósito de reconocer la labor de promoción de la cultura gallega que están realizando. - ¿Desde cuándo vive en Madrid? -Nací en Ourense, aunque la casa familiar está en San Cristóbal de Cea, cerca del monasterio de Usera. Desde muy joven vivo en la capital y es aquí donde desarrollo la profesión de arquitecto. No obstante, a veces realizo trabajos esporádicos en Andalucía, Levante y otras comunidades. - Además de su labor en el propio centro, ¿mantiene una relación personal con su tierra natal? -Sí. Cuando era estudiante, pasaba allí todas las vacaciones. En la actualidad, procuro ir cada quince días. Allí descanso, tengo la enorme suerte de que en mi despacho los horarios los hago yo. Aunque viajo mucho, sólo me relajo allí. Me siento muy tranquilo. - ¿Ha pensado en volver definitivamente? -Mis raíces profesionales están en la capital. Tengo trabajos en Galicia de forma esporádica, mas no me acostumbro al ritmo gallego, quizá porque Madrid nos impone a los profesionales un ritmo alocado. En mi trabajo el tiempo es un factor clave. - Desde su posición excepcional, ¿considera que ha registrado algún cambio en los últimos tiempos? -Ha cambiado radicalmente, no sólo en el tema de transportes, también en las formas. Mi principal preocupación es la Galicia del interior. Durante muchos años, se ha estado potenciado el famoso Eje Atlántico y las Rías, olvidándose del interior. Además, la visión que se tiene de ella en Madrid es casi gastronómica. La Xunta está haciendo verdaderos esfuerzos por cambiarla y potenciar la cultura gallega, sobre todo el mundo empresarial. Se ha experimentado un giro tremendo, aunque culturalmente y desde el punto de vista de la educación todavía queda mucho por hacer. - ¿Por qué encuentra desasistida la zona interior? -Hay otra Galicia a veinte kilómetros de las capitales que se está abandonando. Aunque tiene todos los servicios, está quedando desierta, porque la gente ha emigrado a las grandes ciudades. Cuando uno llega a ese campo tan fértil, da pena verlo así. Quizá porque se han empeñado en mantener unos usos que son arcaicos. Galicia debe experimentar en el interior un empuje vital estable. - ¿Cuál es la labor del Centro Gallego de Madrid? -Se fundó hace 115 años y ha tenido muchas etapas y sedes distintas. Ahora está ubicado en la calle Carretas, número 14. Es un piso enorme, pero se está quedando pequeño, debido a las numerosas actividades que realizamos. Llegué a la junta directiva con el propósito de revitalizarlo desde el punto de vista físico, debido a mi profesión. Desde que soy presidente, hace ocho años, nos estamos dedicando a cambiar las estructuras, el concepto, pues se ha perdido la idea de que los centros regionales estaban enfocados a la población inmigrante que había en la capital. - ¿En qué radica la perdurabilidad? -En nuestro caso, creemos en esta Galicia moderna, en el futuro de toda, no sólo la emergente. Además del tiempo que le dedicamos al centro, no se puede obviar el tema presupuestario. Necesitamos el apoyo de la Xunta para difundir esos cambios.