Muere un hombre al ser apuñalado tras una riña vecinal en Moratalaz

Alejandro Posilio LA VOZ |MADRID

ESPAÑA

A. ?M.

Una vecina de la víctima lo encontró tirado en la calle con una herida sangrante en el costado El agresor, que tiene antecedentes por malos tratos, fue detenido después por la policía

16 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

José Luis R.?M., de 30 años, falleció ayer tras ser apuñalado por Antonio R.?M., de 40, con el que, al parecer, mantuvo una riña vecinal unos minutos antes de la agresión. Poco después, la policía detenía al agresor, que, al igual que la víctima, tiene antecedentes policiales. Los hechos se produjeron sobre la diez de la mañana junto al número 124 de la calle Encomienda de Palacios, en el distrito de Moratalaz. El agredido, con una herida mortal por arma blanca en el costado derecho, fue encontrado por una vecina frente a la puerta del portal en el que vivía, aunque al parecer, el apuñalamiento no ocurrió exactamente en ese punto. Según informó Emergencias-Madrid, los sanitarios encontraron a la víctima inconsciente tendida en la acera. Cuando realizaban maniobras de estabilización, entró en parada cardiorrespiratoria, de la que salió inicialmente. En el traslado en ambulancia, al hospital Gregorio Marañón, José Luis sufrió otra parada, de la que fue reanimado de nuevo. Ingresó en Urgencias en estado crítico, pero falleció instantes después. Toñi, la vecina que vio el cuerpo y que telefoneó a Emergencias, también se encargó de llamar a la madre del herido, quien bajó de su vivienda y encontró a su hijo tendido en la acera. El shock fue tan duro que los psicólogos del Samur tuvieron que atenderla, ya que sufrió un ataque de ansiedad al ver el estado de su vástago. Entre los vecinos, la sorpresa se mezclaba con los sentimientos de tristeza por la muerte de un chico conocido en el barrio porque había nacido allí. «Lo conozco de toda la vida, y era un chico muy bueno, pacífico, que no se metía con nadie», comentó Luisa, que reside en el bloque de enfrente. «Al levantarme de la cama escuché un sonido que era entre un lamento y una respiración fuerte. Al asomarme a la ventana vi que alguien estaba tumbado frente al portal. No le veía la cara, pero por la sudadera que llevaba me pareció reconocer al hijo de Pascuala. Por eso salí a ver», afirmó Toñi.