El director de la Guardia Civil, Gómez Arruche, es el único cargo que puede estar en la picota José Antonio Alonso deberá decidir el futuro de Alberto Saiz, responsable del CNI
10 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Alfredo Pérez Rubalcaba, el nuevo responsable de Interior, tiene previsto ratificar a la mayoría de altos cargos del departamento, para no alterar la estrategia antiterrorista en vísperas de un posible proceso de paz. El ministro que controlará la información clave del alto el fuego de ETA piensa afrontar esta nueva etapa con la base de los equipos que tenía su antecesor, José Antonio Alonso, quien tampoco hará grandes reformas en su ministerio. Ambos asumirán hoy sus carteras después de prometer sus cargos ante el Rey en el palacio de la Zarzuela. Según fuentes del Ejecutivo, Pérez Rubalcaba sólo llevará al palacio del paseo de la Castellana, número 5 a sus más estrechos colaboradores, sobre todo para cubrir las plazas de confianza que Alonso deja con su marcha a Defensa, adonde se llevará, entre otros, a su jefe de gabinete, José Luis de Benito. El futuro ministro del Interior, que quiere limitar el acceso a la información sobre ETA al menor número posible de cargos, ya ha comentado con su antecesor su intención de que el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, permanezca como número dos del departamento. No habrá tampoco cambios en la Dirección General de la Policía, que seguirá en manos de Víctor García Hidalgo, ni en la de Instituciones Penitenciarias, con Mercedes Gallizo a la cabeza. Mucho más incierto es el futuro del director general de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche, considerado desde su llegada a Interior como un hombre del ex ministro Bono. En los dos últimos años, Gómez Arruche no ha mantenido una relación fluida con Alonso, particularmente en dos asuntos: la gestión del caso Roquetas y la reforma del régimen disciplinario del instituto armado. Pero Gómez Arruche no es el único cargo de la esfera de José Bono que está en la picota. José Antonio Alonso tiene ahora que decidir sobre el futuro del director del CNI, Alberto Saiz, una de las personas que más y mejor información manejarán sobre las intenciones reales de ETA en el período que se avecina. Despedida de Bono José Bono dio ayer a su salida del Gobierno un significado especial. El patio de armas del Cuartel General del Ejército se convirtió en el escenario de su adiós al cargo de ministro de Defensa, que ha desempeñado durante dos años. No fue un simple discurso ante los Ejércitos, sino la celebración de un rito militar que nunca protagonizaron su antecesores: la despedida de la enseña nacional que «simboliza la nación -dijo- y significa soberanía, independencia, unidad e integridad». Ante la cúpula militar y representantes de todas las armas, el político socialista declaró así su «profundo amor» por España y su sentido de la patria. «Gracias por vuestro silencio y por vuestra disciplina», elogió a los uniformados. El discurso de Bono vino precedido por el del Jemad, que destacó del ministro el ser un hombre de palabra.