El presidente de Castilla-La Mancha defiende las reformas estatutarias, pero alerta contra una relación exclusiva Generalitat-Gobierno que margine al resto
20 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, ha tenido que administrar la herencia de uno de los políticos más carismáticos de España, José Bono. «Los ciudadanos no han tenido sensación de vacío, no ha habido conflicto ni político ni personal con Bono, porque somos amigos; y, mayoritariamente, los castellanomanchegos han aceptado con mucha naturalidad y normalidad el relevo», dice. -El vicepresidente Quintana reclama a Madrid una deuda histórica con Galicia, que superaría los 20.000 millones de euros. ¿Castilla-La Mancha tiene alguna deuda histórica que reclamar? -Yo creo que el hecho de que todas las comunidades hablen de deuda histórica hace que tengamos que revisar el concepto. ¿Quién es el deudor, quién el acreedor? El Estado de las Autonomías está siendo extraordinariamente beneficioso para todas y cada una de las comunidades y, en consecuencia, debemos mejorar y perfeccionar el modelo, pero no cambiarlo. -¿Existe en el PSOE una reflexión sobre la necesidad de armonizar los derechos de los ciudadanos y la identidad de los territorios? -Por supuesto. Creo que el éxito del Estado de las Autonomías estriba sobre todo en que ha tenido un desarrollo federal, igualitario. Hoy en España hay más cohesión social y territorial. La palabra federal tiene en España muy mala prensa por determinados antecedentes históricos, pero el Estado de las Autonomías que tenemos es, de facto, federal, y eso implica la igualdad entre todos los territorios. En la actualidad, paradójicamente, quienes de verdad se oponen al federalismo son los partidos nacionalistas porque no quieren ser iguales. Ellos piensan que son anteriores y mejores en el derecho a ser autonomías, y eso no es aceptable. -La Ley electoral empuja a los dos grandes partidos nacionales a obtener mayoría absoluta o, en caso contrario, coaligarse con partidos nacionalistas. ¿Es inabordable una reforma de la vigente Ley electoral? -Son las reglas del juego que tenemos. Uno de los efectos de la ley electoral es que favorece a aquellos territorios que tienen partidos que no solamente gobiernan las instituciones autonómicas, sino que condicionan la gobernabilidad del conjunto del Estado. Pero eso es consecuencia de la voluntad popular libremente emitida que en todo momento hay que reconocer y considerar. La respuesta a esa situación no puede ser la persecución a los partidos nacionalistas, porque tienen la misma legitimidad que cualquier otro partido político y son parte de España. Por tanto, el futuro del conjunto de España pasa por contar con ellos. Eso sí, sería deseable que hubiera lealtad institucional, que no siempre la ha habido. -Conocidos los textos del Estatuto de Cataluña, ¿cree que España sigue siendo nación y no una «nación de naciones»? -Yo creo que España es una Nación, es la patria común e indivisible de todos los españoles, como reza el artículo y de la Constitución, que -a renglón seguido- reconoce y ampara el derecho a regiones y nacionalidades. Por tanto, debemos acostumbrarnos a una tensión que es inherente a nuestra propia Constitución. -¿Puede afectar negativamente el debate estatutario catalán a sus expectativas electorales? -Por no acogerme a meras impresiones, le puedo decir que según mis informaciones -a través de encuestas y sondeos de opinión- es que había una incomprensión generalizada del planteamiento hecho desde Cataluña, pero que, una vez que se ha introducido racionalidad y que se ha conducido el proyecto a la senda constitucional, el ambiente se ha tranquilizado bastante. Más allá de disquisiciones electorales, lo peor que nos podría ocurrir es que como consecuencia de todo este proceso se agrandara la brecha entre Cataluña y el resto de España, que la incomprensión entre españoles se profundice. -¿No supondrá este acuerdo una discriminación para el resto de comunidades? -Lo importante de lo que se acuerde en el Estatuto de Autonomía para Cataluña es que sea generalizable a otras Comunidades. Yo desde luego lo que rechazo es un planteamiento bilateral, una relación exclusiva Generalitat- Gobierno, que deje al resto de las autonomías al margen de las decisiones que afectan a todos. -¿Cómo están abordando desde su comunidad la reforma del texto estatutario? -Nosotros estamos en un proceso de modificación de nuestro Estatuto, que vamos a hacer por unanimidad entre las dos fuerzas políticas con representación en las Cortes de Castilla-La Mancha, y no limito nuestra ambición reformadora, ya que todo lo que pueda beneficiar a Castilla-La Mancha lo incluiremos en el Estatuto.