GALLEGOS EN MADRID «Desprestigiar el feminismo es querer ir contra la igualdad»

Natalia Bore LA VOZ | MADRID

ESPAÑA

XOSÉ CASTRO

Entrevista | Marina Mayoral La escritora lucense, que reside en Madrid desde los 18 años, afirma que enseñar literatura le aseguró el ganarse la vida, pero que la escritura siempre fue su vocación

08 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Su voz dulce se alza, contundente, cuando habla de las dificultades que aún tienen las mujeres para reclamar su espacio de igualdad en el ámbito social, laboral o personal. Se presenta a sí misma en el orden inverso a como lo hacen los documentos oficiales: «Soy novelista y profesora titular de Literatura Española en la Universidad Complutense». Y es que para Marina Mayoral, nacida en la localidad lucense de Mondoñedo pero «trasplantada» a Madrid hace más de cuatro décadas, enseñar literatura fue su modo de asegurarse el futuro, la independencia económica en la que se asienta cualquier lucha por la igualdad, pero la escritura era su vocación, una vocación con la que ha triunfado. -¿Cómo llega Marina Mayoral a Madrid? -Vine aquí porque lo que me gustaba era escribir. Pero vivir de escribir no era sencillo. Y a mí me gustaba el periodismo y la enseñanza de la literatura, la investigación. Hice en Santiago los comunes y me vine a Madrid para estudiar la especialidad. Llegué con 18 años. Primero hice cátedras de instituto, y estuve un año en Aranda de Duero, pero luego volví la Universidad y aquí me he quedado. -¿Pero se ha planteado regresar a Galicia para quedarse? -Para mí el problema de Galicia es la humedad. Tengo unos huesos que necesitan sol. Así que, por motivos de salud, no me lo puedo plantear. Mi casa de Mondoñedo siempre la seguiré teniendo, mientras yo viva allí estará. Pero para vivir busco sol. Mi padre vive, es castellano viejo, de Toledo, está allí y voy a verlo. -Usted ha investigado sobre mujeres escritoras, como Rosalía de Castro o Emilia pardo Bazán. ¿De dónde arranca ese interés suyo por las mujeres que escriben? -Investigar sobre Rosalía y Emilia Pardo Bazán fue por casualidad, porque me gustaban y porque había poco estudiado sobre ellas. Luego, mi interés por la problemática femenina y la desigualdad de la mujer me llevó a investigar a otras escritoras menores. Si sobre ellas dos había poco, supongo que se debía a que eran mujeres, porque Clarín o Bécquer estaban estudiadísimos y ellas no. Me interesó muchísimo ver como había condicionamientos sociales que estaban actuando sobre la creación femenina, cómo la sociedad entorpecía la labor creativa de las mujeres y favorecía la de los hombres. -¿Y las cosas han cambiado? -Han mejorado. Pero queda muchísimo aún para conseguir una igualdad social. Lo peor es ver que chicas que hoy están en la Universidad no se dan cuenta de que aún no se ha conseguido todo, de que hay que seguir luchando y no bajar la guardia. -En un momento de involución evidente, en el que el feminismo está desprestigiado, ¿se declara usted feminista? -Sí. Aceptar ese desprestigio es hacerles el juego a los que están contra la igualdad. Feminismo quiere decir igualdad social, igualdad personal, igualdad laboral, no discriminación. Y pretender desprestigiar al feminismo es ridículo. Hay involución, sí, mujeres que creen que si dicen que no son feministas van a ser más aceptadas. Eso forma parte de la misma hostilidad social a la mujer, a esa mujer que trabaja, que quiere igual salario, oportunidades y consideración que el hombre que trabaja.